sábado, 29 de octubre de 2011

La prensa canaria ¿Información o desinformación? (y 2)


¿Al cuánto tiempo te decepcionaste tú del periodismo?, dijo Santiago (…)
A la semana de entrar a La Crónica, dijo Carlitos (…)
¿Y porqué no has dejado el periodismo? Dijo Santiago. Has podido buscar otra cosa.
Entras y no sales, son las arenas movedizas, dijo Carlitos como alejándose o durmiéndose
Te vas hundiendo, te vas hundiendo. Lo odias pero no puedes librarte. Lo odias y, de repente, estás dispuesto a cualquier cosa por conseguir una primicia. A pasarte las noches en vela, a meterte a sitios increíbles. Es un vicio, Zavalita.

Conversación en La Catedral. Mario Vargas Llosa. 1969. Págs. 287 y 288.

La prensa en particular y los medios de comunicación en general, como plataformas cuya principal misión es la de informar con veracidad e independencia sobre lo que ocurre, deben garantizar la pluralidad de opiniones respecto de los temas que preocupan a la sociedad. Por esta razón fomentar la diversidad de opiniones y un tratamiento periodístico dispar sobre los temas más controvertidos es sinónimo de independencia y profesionalidad. En último término esta forma de actuación estaría directamente emparentada con la democracia porque ante todo fomenta el debate. ¿La prensa canaria ha proporcionado un tratamiento plural e independiente a los temas más controvertidos ocurridos en los últimos años, por ejemplo sobre el puerto de Granadilla, los proyectos ferroviarios, la introducción de energías alternativas, los planes generales de ordenación y demás cuestiones que afectan a la ciudadanía en su totalidad? Es más ¿Proporciona un tratamiento objetivo sobre la actual situación económica cuando de una lectura atenta de la prensa parece deducirse que solo podemos salvar la crisis económica a base de recortes en el gasto público? (La manipulación mediática en apoyo de la sabiduría convencional. Vicenç Navarro. ATTAC. 23.10.11)

También resulta imperativo que el periodismo en general y la prensa en particular ejerza una función incisiva y de denuncia ante las tropelías que cometen, entre otros, aquellos poderes que pretenden conspirar, no cabe otra palabra, para beneficiar sus intereses particulares y perjudicar los derechos de la ciudadanía. El ejercicio de un periodismo crítico y punzante, en alusión a ese Cuarto Poder tantas veces mencionado que serviría para contrapesar al resto, es un indicador más de la calidad de la democracia que existe en un país.

La sensación que se advierte, bajo el punto de vista de este observador, seguramente no exclusiva del ámbito canario, es que cuando se acude a otros canales de información en Canarias (los hay, muchos de ellos vinculados a las redes sociales) se obtiene una visión más veraz y/o equilibrada de lo que está pasando en la realidad. Al menos se hacen eco de noticias, opiniones o sucesos alternativos que en la prensa convencional no aparecen, por espacio, por ideología o por intereses y que aportan luz a la hora de entender lo que nos ocurre.

En su último libro, La explosión del periodismo, Ignacio Ramonet nos dice que los medios de comunicación convencionales ya no satisfacen los imperativos de un periodismo de calidad. Según el periodista, el mundo de la información está inmerso en una potente crisis de identidad que probablemente termine por cambiar las bases de la información. Situando el fenómeno de internet como la bomba que ha dinamitado todos los paradigmas de la información, sumado a la crisis de ingresos publicitarios, el periodista menciona algunas causas adicionales que han originado esta encrucijada.

En primer lugar, lo que él llama la dictadura de la urgencia, esto es, los continuos y rapidísimos cambios que se suceden en el mundo y la necesidad de informar de todo ello a la mayor brevedad, obstaculiza que el periodista pueda realizar un trabajo de calidad, en el sentido de poder editar, contrastar y confirmar la noticia con total solvencia. En segundo lugar, la multiplicación de mentiras o semi verdades en algunos mass media, reflejando que los propios medios convencionales no están respetando las directrices de un periodismo de calidad. Una cuestión central porque indica que son éstos los que están erosionando su credibilidad, su valor de mayor importancia, cuando dentro de sus consejos de administración intervienen determinados grupos económicos o políticos con ciertos intereses. En tercer lugar, el desarrollo de las nuevas tecnologías, las comunidades de internautas, las redes sociales y demás innovaciones de principios de siglo han permitido la posibilidad de practicar un periodismo de calidad. Cuando ciudadanos anónimos han sido capaces de desmontar auténticas patrañas urdidas por el establishment político-económico que han sido vendidas a la opinión pública como verdades inapelables, derribado dictaduras históricas y denunciado injusticias de toda índole, es claro que no solo no nos cuentan lo que ocurre, nos cuentan lo que interesa que sepamos, ocultándonos muchísimas otras cuestiones de máxima importancia. Una demostración fehaciente de que la prensa convencional ha abandonado el sentido cívico, la crítica y el coraje que se suponen elementos imprescindibles de un periodismo de calidad.

El autor propone la creación de un Quinto Poder (El quinto poder. Ignacio Ramonet.. Le Monde Diplomatique. Octubre 2003) articulado mediante la creación de un observatorio de medios de comunicación que permita disponer finalmente de un arma cívica, pacífica, que los ciudadanos podrán utilizar con el fin de oponerse al nuevo superpoder de los grandes medios de comunicación masiva. Un observatorio dirigido a ampliar el campo democrático evitando que los grupos mediáticos lo restrinjan y reduzcan. ¿Es necesario un instrumento de esta clase en Canarias?

Ramonet denuncia que es urgente desarrollar una reflexión sobre la manera en que los ciudadanos pueden exigir a los grandes medios de comunicación mayor ética, verdad, respeto a una deontología que permita a los periodistas actuar en función de su conciencia y no en función de los intereses de los grupos, las empresas y los patrones que los emplean. La ciudadanía, en Canarias también, debe demandar un periodismo de calidad. Es una de las condiciones para disfrutar de una democracia sin concesiones.

miércoles, 26 de octubre de 2011

La prensa canaria ¿Información o desinformación? (1)


La libertad de empresa no puede, de ninguna manera, prevalecer sobre el derecho de los ciudadanos a disponer de una información rigurosa y veraz...

La explosión del periodismo. Ignacio Ramonet. 2011. Pág. 67.

El pasado 9 de octubre del presente, el Diario de Avisos destacaba en su primera página con todo lujo de detalles 10 medidas que supuestamente impulsará el Ayuntamiento de La Laguna (CC-PSOE) a través de su alcalde, Fernando Clavijo. La reseña detallaba un decálogo de medidas que el actual mandatario de la ciudad patrimonio de la humanidad pretende desarrollar durante la actual legislatura en colaboración con los socialistas (Los 10 mandamientos de Clavijo. Diario de Avisos. 09.10.11). Junto a sus mandamientos aparecía también una larga entrevista al regidor lagunero donde se hacía eco de sus preocupaciones (El 2012 será completamente terrorífico. Diario de Avisos. 09.10.12). Casualmente, se produce este reportaje cuando el anterior director de dicho diario, Juan Manuel Bethencourt, ha pasado a formar parte del gobierno de La Laguna como concejal de Urbanismo. ¿Es esto periodismo o un burdo reportaje publicitario que casi roza el panfleto político al realizar un despliegue propagandístico de proporciones mediáticas gigantescas? ¿Otras formaciones políticas, sobre todo las más modestas, gozan de un espacio similar en la prensa canaria donde explicar sus propuestas?

El periódico más vendido en Canarias, El Día, deleita a todos sus seguidores con una agresiva campaña contra el actual Presidente de Canarias desde mucho antes del pasado verano. Las diatribas se articulan a través de una serie de editoriales que casi a diario arremeten contra el máximo mandatario de esta tierra. Una buena muestra de ello son los editoriales del 07.04.11, el 07.06.11 o el del día 08.06.11. Unos editoriales inflamados e incendiarios que comenzaron a aparecer desde que el fallo en el concurso por la adjudicación de licencias de radio en el archipiélago dejara a la compañía editora de El Día sin frecuencias. Unas reflexiones que sorprenden cuando entre dicho periódico y el Gobierno de Canarias ha existido siempre una connivencia que rayaba lo obsceno. ¿Puede un rotativo realizar semejantes diatribas como represalia contra una decisión que perjudica sus intereses? Y en consecuencia ¿Es coherente que mantenga una línea editorial propicia a los intereses del partido que gobierna cuando éste ha tomado decisiones que le benefician?

La participación de Laymos, empresa perteneciente al Grupo editorial Prensa Canaria, editora de algunos diarios canarios como La Provincia en Gran Canaria y La Opinión en Tenerife, en el negocio de la introducción del gas natural en Canarias por medio de Gascan, invitan a pensar en un tratamiento periodístico cuestionable o al menos poco profesional sobre el debate de introducir el gas en las islas. (Andanadas de gas. Antonio Morales. Canarias Ahora. 08.10.08) ¿Existe conflicto de intereses cuando un grupo de comunicación participa en un negocio, por ejemplo el del gas natural, como integrante de una empresa, Gascan, encargada de implantar dicho combustible fósil en las islas? Aparentemente sí. Los intereses favorables a dicho proyecto podrían provocar un tratamiento periodístico tendencioso y conveniente hacia dichas inversiones por parte de aquellos medios de comunicación que son controlados por el grupo.

Ante estos hechos, producto de una mirada breve a algunos periódicos, cabe preguntarse si la prensa canaria informa, desinforma o es utilizada como mero instrumento de propaganda de aquellos grupos económicos o políticos que los controlan. ¿Sirve la prensa canaria para entender lo que está ocurriendo en la realidad de las islas o por el contrario contribuye a desviar la atención sobre los temas más relevantes creando una ficción mediática interesada? ¿Se investiga todo aquello que debería investigarse afecte a quien a afecte y, en consecuencia, se publica, sean cual sean las conclusiones alcanzadas? ¿Quedamos plenamente satisfechos, como ciudadanos, cuando un día cualquiera escogemos un diario cualquiera y nos sumergimos en sus páginas para informarnos de lo que está ocurriendo en la realidad de cada isla en particular y de la Autonomía en general? ¿Es posible una prensa libre e independiente, con inspiración de servicio público en un mundo como el actual, globalizado, economicista, interconectado y donde las grandes corporaciones saben de la oportunidad que supone controlar los medios de comunicación?

Imagen 1: Una portada del Diario de Avisos. En noincineraciontenerife.com
Imagen 2:  Una portada del diario El Día. 

domingo, 16 de octubre de 2011

Ciudadanos, clase política y la brecha que les separa

 
Hay una escena fundamental en Taxi Driver (Taxi Driver. Martin Scorsese. 1976), ese film imprescindible para entender el cine de los 70 y la sociedad del momento, que ilustra con gran habilidad el alejamiento de la clase política respecto de la ciudadanía y su incapacidad para resolver los problemas de la gente. En ella el senador Charles Palantine, visiblemente irritado por tener que modificar su rutina diaria, sube al taxi de Travis Bickle rodeado de sus asesores, a quienes les traslada la incomodidad y el engorro de haber abandonado el coche oficial (limusine en V.O.S). A través del espejo retrovisor del vehículo, elemento por medio del que se comunican ambos personajes durante toda la escena, en un recurso elocuente que subraya el divorcio entre ambos mundos, Travis reconoce al político y alabándole (necesita creer en algo) le indica que debería ganar las elecciones, que está haciendo muchas cosas positivas…. El senador se olvida de su incomodidad y ante el elogio de Travis capta la oportunidad de hacer campaña. No es casual que adule al taxista indicándole que ha aprendido más sobre América viajando en taxi que en coches oficiales. Una patraña cuya finalidad es ganarse la simpatía de Travis y que expresa el tipo de política que representa el senador, una política de apariencias. Es entonces cuando Palantine, en un gesto calculado inteligentemente, le pregunta qué es lo que más le molesta de su país (What is the one thing about this country that bugs you the most?). Una forma de plantear la cuestión muy hábil porque lo hace desde el conflicto y no desde el ámbito propositivo, reflejando una modalidad de política centrada en exacerbar e inflamar más que en proponer.

En un primer momento el taxista se muestra abrumado por la pregunta y responde que él no sabe de política. Sin embargo, el senador insiste, no quiere dejar de captar el pulso de la calle. Es entonces cuando el conductor, influenciado por su propia desesperanza, su vacío y la insatisfacción personal consigo mismo y con lo que ve a su alrededor, contesta al senador con una argumentada diatriba sobre la necesidad de limpiar las calles de la ciudad por donde circula habitualmente cada noche. Durante la soflama de Travis, la cámara de Scorsese enfoca un plano corto de uno de los asesores del senador que sitúa su mirada en las calles que recorren; las calles no están tan sucias, se debe preguntar con incredulidad e ingenuidad. Un ademán demostrativo de que las calles por las que transita el protagonista nunca serán las mismas por las que pasa la comitiva del senador.

Lo relevante de la escena es que la necesidad de limpieza a la que se refiere Travis va más allá de la mera cuestión higiénica. El conductor, probablemente sin quererlo, es capaz de situar su demanda en el plano político. Las calles están plagadas de colectivos excluidos sin futuro y sin alternativa posible donde campan a sus anchas sórdidos negocios y tugurios de dudosa legalidad. Ante el apresurado pero certero discurso del taxista, el senador, con una elocuente expresión de duda replica lacónico que no será fácil, que se tendrán que acometer reformas radicales. (I think I know what you mean, Travis. But It is not gonna be easy, we are gonna have to make some radicals changes)


Pese a la invocación de realizar reformas radicales (parece que la política siempre ha requerido de reformas radicales sea cual sea la época, que se lo pregunten a los países de la UE rescatados) no es accidental que el senador manifieste su incertidumbre por resolver el problema planteado por Travis. En último término, la suciedad de las calles que Travis desea eliminar y tiene que padecer todas las noches, es la misma suciedad que impregna una política, de la que el senador es un conspicuo representante. Corrupta en sus métodos, vacía de contenido, movilizada solo por la simple búsqueda de poder y llena de eslóganes grandilocuentes, somos el pueblo (We are the people) es el eslogan de su campaña, en un intento fatuo de identificar clase política y ciudadanía con el fin de alentar la participación. Una política incapaz de generar ilusión porque carece de propuestas concretas para resolver los problemas de un pueblo desesperanzado, golpeado por diversas crisis (Vietnam y crisis del petróleo en la película). Una política, en suma, oportunista y transformada en una máquina muy bien engrasada para vender humo con dinero público, convincentemente representada en la película en esa oficina electoral en la que trabajan de forma indolente otros personajes de la historia para construir una imagen pública amable y triunfadora del político.

La política convencional de hoy en día está tan separada de la ciudadanía como retrata la película. La clase política no solamente no es capaz de bajar a la calle sino que cuando lo hace, además de la patética imagen de cercanía que pretenden dar a la gente, demuestra una ineptitud flagrante para entender los problemas del ciudadano medio. Han perdido la conexión con la calle a base de crear una superestructura de privilegios (pensiones vitalicias, retiros boyantes en la esfera empresarial, fueros que les alejan de eventuales procesos judiciales….) que les proporciona gran confort, transformándolos en una casta de individuos señalados, aislados de las contradicciones de una comunidad que construyen a golpe de leyes y proyectos de dudosa legitimidad. La alternancia de siglas políticas en los puestos de mando institucional mientras las condiciones sociales de la ciudadanía se mantienen inalterables o incluso empeoran, profundizan la apariencia de que, en el fondo, los tres partidos mayoritarios (CC-PP-PSOE) se reparten el poder de forma gratuita en un cenáculo que se celebra cada cuatro años y cuyos integrantes disfrutan de un restrictivo derecho de admisión.

Los datos de abstención electoral, el voto en blanco, el nulo, demandan el imperativo de una nueva forma de hacer política donde el ciudadano vuelva al centro del discurso. No es suficiente la renuncia de ciertos políticos a los coches oficiales, más allá del gesto de austeridad que supone. Hay que volver a la calle, sí, pero además implicarse con la ciudadanía. No asombran las reacciones políticas interesadas al movimiento del 15-M que se produjeron antes de las elecciones ¿Alguna formación política se ha ocupado o preocupado de escuchar a los movilizados después de las autonómicas?. Sus gestos no han pasado de meras declaraciones para la galería. Tampoco ayudan las numerosas reuniones con los respresentantes del poder económico (cámaras de comercio, FEPECO, ASHOTEL,…) mientras se ignora irresponsablemente a un amplio sector de la Sociedad Civil que demanda ser escuchado y que ha vuelto a salir a la calle el 15-O.

Suponemos que la salida a esta situación solo podrá venir mediante la recuperación de la democracia desde el ámbito local. Será necesario potenciar la verdadera política y dejar a un lado la mayor o menor destreza para gobernar que tenga cada responsable político, basada hasta ahora en una concepción profesionalizada de la misma que ya está agotada. Es vital recuperar la credibilidad y la confianza encauzando las decisiones mediante valores éticos, sostenibles y comunitarios. Una difícil tarea en tiempos donde prima el cortoplacismo y lo económico-financiero.

Imagen 1: Uno de los carteles de la movilización mundial del 15-O. En Democracia Real Ya Valladolid.
Imagen 2: Taxi Driver.

martes, 11 de octubre de 2011

El buscavidas de Rossen; ¿Cabe una interpretación político-económica?


Sarah.- Tú sabes lo que es bueno para él.
Bert.- Ganar
Sarah.- ¿Para quién y por qué?
Bert.- ¿Qué es lo que mueve el mundo? El dinero y la gloria
Sarah.- Contesta mi primera pregunta. ¿Para quién?
Bert.- Hoy por mí, mañana para sí mismo.
Sarah.- No, contigo no hay mañana. Eres dueño de todos los mañanas porque los compras baratos hoy.
Bert.- Nadie tiene por qué vender.

The Hustler. Robert Rossen. 1961

En el mundo de la cinematografía hay pocos personajes que encarnan fielmente el capitalismo más agresivo y falto de moral como el personaje de Bert Gordon, interpretado por un George C. Scott magistral en El buscavidas (The Hustler. Robert Rossen. 1961) ese enorme film en blanco y negro por ambientación y estética, por temática, por interpretación. Falto de ética, hiper ambicioso, egoísta y cínico, con una escala de valores donde ganar ocupa la cúspide, sin importarle lo más mínimo los cadáveres que pueda dejar en su trayectoria hacia el triunfo, es una personaje que sabe moverse allí donde fluye el dinero. También hacer que los beneficios terminen de su lado, sobre todo si puede influir en los resultados.

Características que definen a un tipo que es la arquetípica encarnación de un capitalismo especulativo que busca generar dinero por el dinero y desde el dinero. Una dinámica de moda en estos tiempos de austeridad interesada mientras el sector financiero continúa haciendo su agosto. En una conversación memorable del film, Bert espera a Eddie Felson, representado por un magnífico Paul Newman, en una de las mesas del bar donde han estado jugando al poker. La espera de Bert es consciente, a visto jugar al billar a Eddie contra Fats Minnesota en Ames y ve en él una oportunidad de ganar dinero y no quiere perderla. Nuestro personaje, tiene que convencer previamente a Eddie de que para ganar no solo es suficiente con tener talento; cualquiera puede tener talento, yo tengo talento (everybody have got talent, I´ve got talent…), le espeta a Eddie desde el rincón del salón como si de un psicólogo se tratara. Lo difícil pero indispensable es conseguir desligarse de cualquier atadura moral y/o ética que pueda suponer un obstáculo para la victoria.

En el mundo del comisionista, lo que en última instancia es Bert, este requisito se denomina eufemísticamente, tener carácter (to have some character). Un requisito que no es baladí. Bert rige su existencia por sus posesiones materiales, seguramente obtenidas por hábiles apuestas donde ha sabido dejar a un lado cualquier conflicto moral o ético que haya podido afectarle en favor de la obtención de capital. En un momento de esta escena alardea ante Eddie de sus posesiones, la otra noche gané tanto como para pagar dos de esos... le comenta a Eddie a modo de garantía y aval de su buen hacer como buscador de rentas. También lo es su apariencia. La seguridad en sí mismo, su altanería, son marcas inequívocas de la casa. Reforzadas por sus impolutos trajes, siempre milimétricamente ajustados, le proporcionan un crédito solvente y son la mejor tarjeta de presentación de su capacidad para generar beneficios. No sorprende que el personaje beba leche cuando está trabajando. El alcohol te da una excusa para perder… le dice a Eddie en una nueva muestra de psicología paternalista. En último término, cuando se trata de especular, hay que estar perfectamente centrado y lúcido para tomar las decisiones más adecuadas y precisas. Lo que está en juego es la posibilidad de continuar acumulando capital.

Bert es un personaje moderno, encajaría en cualquiera de las agencias de calificación de riesgos de hoy en día. También como ejecutivo de esa gran banca recaptalizada reiteradamente con dinero público. Lugares donde prima la sabiduría y el conocimiento, desde luego, pero también la capacidad y/o habilidad que cada uno dispone para aparentar que sabe de lo que habla independientemente de que tenga o no idea. Hoy en día, en el mundo de la alta empresa hay que ser y parecer. Ya no basta únicamente con ser, hay que saber aparentar los procedimientos, las actitudes, frecuentar los lugares comunes de aquéllos que forman parte de esa casta de altos ejecutivos. Es vital tener las mismas opiniones de esos que te rodean porque así se puede ganar influencia. Y la influencia es poder. Desde luego Bert es un individuo solvente en su trabajo, lo parece y además es un tipo con influencia.

Bert sabe perfectamente que el dinero no conoce de sentimentalismos y para multiplicar la fortuna se requiere exiliar el más mínimo conato de sensiblería. Por eso es un personaje solitario, su círculo de influencia son peones al servicio de su propia estrategia de obtención de beneficios. En otra escena de la película Eddie le dice a Bert; Conoces a todo el mundo, ¿Verdad?. A todos los que pueden hacerme daño o ayudarme. Vale la pena. (You know everybody, don´t you?. Everybody who can hurt me or help me. It pays). Rodeado de matones y guardaespaldas que le protegen de la ira de sus víctimas y de la envidia de sus competidores, también de individuos que le alertan de las oportunidades de negocio, su entorno es una metáfora en celuloide pero adecuada de la gran trinidad del capitalismo mundial, el FMI, el BM y las agencias de calificación. Qué son, de lo contrario, las agencias de calificación sino meros instrumentos de evaluación de negocios mediante una valoración de los riesgos que apuntala los beneficios de los de siempre. Qué son sino elementos de presión de las finanzas internacionales, utilizadas hábilmente contra los países soberanos que osan regular su funcionamiento o se desvían del camino trazado por los fanáticos del dolor, en la acertada expresión de Paul Krugman. Y qué son el FMI y el BM sino las grandes palancas internacionales de expansión de la ideología capitalista a golpe de austeros planes de ajustes.

La falta de ética, la inmoralidad, la ausencia de consideración hacia todo aquello que no sea la acumulación de capital o hacia lo que no tenga un valor económico, son valores que están en la base de la ideología capitalista. Por eso el principal antagonista de Bert en The Hustler es el personaje femenino. La debilidad física de Sarah es sustituida por la contundencia de sus discursos, sus valores profundos, su pureza y sus sentimientos nobles hacia Eddie. No extraña que Bert choque con ella, es su antítesis y contra quien dirigirá su ofensiva más directa. En definitiva es quien puede hacer que su gran oportunidad de negocio naufrague porque Sarah supone un anclaje sentimental, un obstáculo para tener carácter, un muro que obstaculiza la acumulación de beneficios.

El magnífico desenlace del film deja un sabor agridulce y cabe una interpretación política-económica pesimista, no exenta de riesgo. Al sistema, corrupto por naturaleza porque la riqueza de unos se construye a costa del sufrimiento de los demás, no solo no es posible cambiarlo, quien ose modificarlo se verá abocado al ostracismo si carece de la influencia necesaria para tocar los resortes adecuados en los cenáculos del poder. Una metáfora de estos tiempos que nos ha tocado vivir donde el poder financiero, introducido hasta la mismísima cocina política, es capaz de influenciar y reorientar las políticas en su propio beneficio una vez más.

Eddie, el que osó poner en tela de juicio el poder omnímodo de Fats y por tanto la capacidad de acumular riqueza de Bert, metafóricamente el poder establecido, es el ganador moral. El dramático y último reto es planteado por un Eddie que ya no es el mismo que en el anterior encuentro. La desgraciada experiencia con Bert y el desenlace nefasto de Sarah han cargado a Eddie de infinitas razones para volver a retar al mejor jugador de billar y a su comisionista. Está cargado de carácter en la expresión eufemística de Bert por cuanto que ha perdido toda vinculación sentimental, incluso sus inseguridades y su patológica tendencia a la autocompasión. En esas circunstancias, Bert se sabe perdedor. Su cara al ver aparecer a Eddie en Ames, es de una expresividad absoluta.

Sin embargo, Eddie es el perdedor real y por tanto el gran perdedor del film. La prohibición de Bert, no volver a jugar en ningún billar de altos vuelos implica despojar a Eddie de lo que mueve su vida, quitarle lo que más ama y lo que da sentido a su existencia. Una argucia que garantiza a Bert seguir acumulando capital a través de la eliminación del único rival competitivo de su pupilo en el circuito. Eddie queda confinado al ostracismo. Una muestra inequívoca de que siempre gana quien maneja los resortes del poder.


Imagen 1: Eddie Felson y Bert Gordon. Los protagonistas
Imagen 2: Eddie y Bert en otro momento del film

jueves, 8 de septiembre de 2011

La sinergia

 
El todo es mayor que la suma de sus partes

Aristóteles. Metafísica

Contaba Marco Polo al emperador Kublai Khan en aquel magnífico libro de Italo Calvino, Las ciudades invisibles, que ni la línea, ni el arco, ni la piedra eran los responsables de que un puente se sostuviera en pie y soportara la carga para el que había sido concebido. ¿Cuál era la razón que explicaba ese aparente enigma? La sinergia, del griego synergo, que significa cooperación. Aunque cada elemento tiene una función específica, seguramente valiosa porque todo en este mundo juega un papel, tomados de forma individual, cada pieza se demuestra inservible para el hipotético objetivo final, crear una estructura estable que facilite la unión entre dos puntos. La clave para garantizar la estabilidad del puente está en la acción conjunta que todos esos elementos son capaces de desarrollar al entrar en interacción y ser dirigidos a un objetivo común. El resultado final, hacer posible la estabilidad de la estructura, es superior a la suma de los efectos individuales de cada componente.

Ante la unanimidad conservadora de las políticas aplicadas para resolver esta ya larga crisis; ante la repetición reiterada por parte de los grupos de poder económico y político de que no hay otra alternativa para salvar esta situación que la que ellos mismos recomiendan a través de sus terminales mediáticas e institucionales; ante la ruptura de los partidos socialdemócratas de aquellas convicciones y valores que garantizaron el bienestar durante casi tres décadas entre la Segunda Guerra Mundial y la primera crisis del petróleo; ante el dominio del Partido Popular en la inmensa mayoría de las autonomías españolas… parece evidente que solo un frente político conjunto y opuesto a la deriva que han tomado nuestras instituciones podrá ser una alternativa real de cara a la importante convocatoria electoral del próximo 20-N.

En nuestra sociedad global hemos llegado a tal grado de complejidad, que hoy en día no funcionan recetas únicas que sean capaces de solventar los problemas que nos afligen. Quienes reivindican la aplicación de pócimas mágicas que presuntamente harán desaparecer los obstáculos, desconoce lo que está ocurriendo. Desde la economía hasta el medio ambiente, pasando por la política o las condiciones sociales de nuestro mundo, los perjudicados por el curso de los acontecimientos son múltiples, de diversa índole y el grado en que sufren es también distinto. La realidad es multidimensional, tiene diferentes aristas, diferentes interpretaciones y las distintas problemáticas que debe afrontar la sociedad del siglo XXI exige del concurso conjunto y sin fisuras de todos los actores implicados y comprometidos en la construcción de un mundo y una realidad más democrática.

Por estas razones es preciso aunar esfuerzos a través de un frente común. Un frente que deberá ser progresista, unido por unos fines contractuales únicos y consensuados. Un colectivo con la amplitud de miras necesaria para superar insularismos propios de la realidad canaria que obstaculizan la obtención de representación parlamentaria. Un frente limpio de personajes imputados que tanto daño y desprestigio han ocasionado a la democracia canaria. Una asociación basada en la transparencia como valor supremo en todos sus ámbitos de actuación. Con actitud abierta hacia nuevas fórmulas de concebir la política y la configuración de las propias formaciones políticas. Capaz de huir de personalismos egocéntricos y egoístas porque el protagonismo debe estar en la ciudadanía que les ha votado. Apto para tejer y construir alianzas con movimientos ciudadanos de los que recoger sus reivindicaciones y con los que cooperar para la repolitización continua de la sociedad. Por supuesto, un grupo de resistencia dotado de sólidas propuestas dirigidas en lo esencial a la defensa del medio natural que soporta la actividad humana. A perfeccionar los cauces que posibiliten la participación ciudadana en los asuntos públicos, así como a la creación de otras herramientas que la garanticen. También, el compromiso explícito en la defensa a ultranza de los servicios públicos, entendidos como un medio para avanzar en mayores cotas de igualdad, justicia y protección social.

La lucha contra la extendida e impune corrupción debe jugar un papel preponderante igualmente. En un escenario donde la esfera económica y la política se han mezclado con demasiada facilidad, parece una acción ineludible en cualquier programa político que se precie. Propuestas, en definitiva, capaces de soslayar el voto nulo, el voto en blanco y sobre todo la negativa abstención electoral que en Canarias alcanzó los 542.358 votos en los pasados comicios autonómicos. Un frente que necesariamente está condenado a respetar los orígenes y las particularidades de cada formación que lo integre finalmente. Respeto basado en la ausencia de sectarismos y con la madurez necesaria para tener presente que es urgente ofrecer una nueva hoja de ruta política que persiga una democracia más profunda como única vía para el cambio político, social y económico.

Gracias a la cooperación, cada piedra, cada bloque, cada arco, son imprescindibles para construir el puente de una sólida alternativa a las políticas de austeridad que desde las instituciones se afanan en imponernos de forma inexorable. Se puede dar un paso estratégico y fundamental que desde el individualismo de cada formación será una tarea titánica por los obstáculos del propio sistema. Ahí fuera existe un electorado huérfano de este tipo de propuestas que a buen seguro responderá. Es básico que todos pongan de su parte.

Imagen: Golden Gate Bridge. San Francisco. En tssphoto.com 

lunes, 5 de septiembre de 2011

La desigualdad

 
Según declaraciones del Presidente del Gobierno de Canarias durante la campaña electoral de los pasados comicios autonómicos, la prioridad en este nuevo mandato sería generar más puestos de trabajo. Una prioridad que también lo es para sus nuevos socios de gobierno, el PSOE. Igualmente es un objetivo ineludible para el PP que no ha dejado de martillear a la opinión pública indicando que los gobiernos de derechas son más eficaces para gestionar las crisis que los de izquierdas. A tenor de este consenso en las prioridades de los tres grandes partidos, parece que la creación de puestos de trabajo sea una novedad no contemplada con anterioridad a las inaceptables cifras de desempleo que manejamos en la actualidad. Algo sorprendente si tenemos en cuenta que la tasa de paro canaria no ha bajado del 10% en los últimos 16 años salvo en el primer trimestre de 2001 y en el segundo trimestre de 2007, según datos de la EPA.

No solamente no se crean puestos de trabajo como quedó demostrado el pasado julio para sorpresa (supuesta) del máximo mandatario canario (Canarias va contracorriente y suma 1.666 parados en julio. La Opinión. 03.08.2011), tampoco se distribuye la riqueza generada en el archipiélago. La entrada de más turistas y la promoción de grandes infraestructuras son insuficientes para absorber una tasa de desempleo de las mayores de Europa. Además los réditos que generan se quedan en capas sociales ya acomodadas y no llegan a los sectores de la población en peores condiciones económicas. Una dinámica que genera más desigualdad, más exclusión y por tanto más pobreza. Un estudio del ISTAC nos indica que casi 95.000 hogares sobreviven en Canarias con unos ingresos inferiores a 350€ (Unos 16.000 hogares canarios sobreviven con 180 euros al mes. Canarias 7 07.08.2011).

Un fenómeno que parece enquistado como han venido demostrando muchos de los estudios socioeconómicos realizados por Cáritas, donde el nivel de pobreza en las islas se sitúa por encima de un preocupante 25%. (La tasa de pobreza alcanza el 31% en Canarias, según Cáritas.Canarias 7. 03.06.2010). ¿Es posible reducir la desigualdad en un contexto de recortes masivos que afectan a los servicios sociales básicos como sanidad o educación cuyos destinatarios son, precisamente, las capas con menos recursos de la sociedad? (Los recortes autonómicos y las subidas fiscales afectan ya a los más pobres. El País. 11.08.11). ¿Han contribuido instrumentos como la Reserva de Inversiones Canaria (RIC) ha generar más empleo? o por el contrario ¿Ha impulsado la desigualdad desde el momento en que ha sido utilizada perversamente por agentes económicos que buscan eludir sus obligaciones tributarias y dirigir sus inversiones hacia actividades especulativas de toda condición?

Hay una relación estrecha entre la sociedades con sistemas electorales poco proporcionales o donde el número de partidos políticos que gozan de representación en las cortes es escaso, y el grado de desigualdad que soportan. Las sociedades más igualitarias son las multipartidistas donde el poder está distribuido equitativamente. Casualmente la ley electoral canaria es una de las más antidemocráticas de Europa debido a las injustas barreras que institucionaliza. Como consecuencia de ello, el nivel de representación en las cortes es muy bajo, existiendo amplias capas de la población que carecen de representación. Es probable que Canarias fuera un buen ejemplo de correlación entre amplia desigualdad y escasa representación política.

Que el incremento de la desigualdad social es uno de los resultados de esta profunda crisis que experimentamos desde la implosión de las subprime durante el 2007 en EE.UU, es una de las consecuencias más aceptadas por parte de sociólogos y economistas de toda índole. Unas desigualdades que ya existían pero que en un escenario de abundancia se soslayaron ocultándolas irresponsablemente. En España, un estudio de Gestha, el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, indica que las grandes corporaciones defraudan al fisco una cantidad de más de 42.000 millones de €, una cantidad similar a la mitad de los fondos empleados en el rescate de Portugal. (Las grandes empresas defraudan más de 42.700 millones de euros al año. El Mundo. 09.08.11). Esto ocurre en todo el territorio nacional sin excepción y muestra una contradicción flagrante; mientras se focalizan los recortes sociales en las clases trabajadoras se evita irresponsablemente detraer dinero allí donde se encuentran las mayores bolsas de recursos económicos. Al tiempo, los medios para luchar contra el fraude y la economía sumergida dejan mucho que desear en un país como España, en la supuesta élite mundial del desarrollo. ¿Es factible luchar contra la desigualdad social en este contexto? ¿Es viable minimizar la desigualdad social en un contexto general que reivindica reducciones masivas de impuestos, se denigran los incrementos impositivos y donde la política fiscal aplicada carece de un grado de progresividad suficiente?

Los graves disturbios ocurridos en Londres durante el pasado mes de agosto se han producido en algunos de los suburbios de la extensa capital inglesa. Los ocurridos en Francia durante el 2005 también tuvieron lugar en los suburbios de la capital francesa (¿Por qué hay disturbios en Francia?. BBC. 04.11.2005). Una similitud que lejos de ser una coincidencia apunta a una posible causa común; el descontento de una parte de la población como resultado de unas desigualdades que cada vez se hacen más evidentes, aún en el mundo desarrollado. El hecho de que las revueltas hayan surgido en las periferias de las grandes ciudades, esos entornos transformados en espacios de exclusión social y urbana donde se acumulan gentes de baja condición social y el hecho de estar vinculadas con cuestiones étnicas, parecen favorecer esta interpretación. Sin embargo, desde los medios de comunicación y desde el poder político se presentan estos acontecimientos como brotes de violencia y pillaje desconectados unos de otros. Una presentación del asunto parcial y superficial. Lejos de ofrecer una explicación objetiva y profunda de la cuestión, se incide en un reduccionismo deliberado por parte de unos poderes que parecen muy interesados en ocultar la verdad de lo que ocurre. Una reflexión pendiente que no se quiere hacer o no interesa realizar por cuanto afecta a una de las bases del sistema político y económico que nos gobierna; en qué grado se redistribuye la riqueza que se crea.

Emilio Ontiveros nos ponían en alerta hace unos meses en un interesante artículo indicando que la desigualdad no es rentable (La desigualdad no es rentable. Emilio Ontiveros. El País. 01.05.2011). El autor hacía hincapié en las consecuencias del incremento de la desigualdad y recomendaba un cambio en los objetivos de los gobiernos. Es urgente poner en el centro de las prioridades públicas la mitigación de la desigualdad social. A tenor de lo visto en la actualidad, en ninguno de los escalones del poder, ya sea el autonómico, el estatal o el europeo, parece que se le de importancia a este asunto.

Hemos ido de lo particular a lo general para terminar con lo que dice la teoría. Al contrario de lo que se hace habitualmente. La conclusión, sin embargo, parece ser la misma. La desigualdad es una bomba de relojería que amenaza con hacer estallar todo el sistema. ¿Nuestros gobiernos están realmente interesados en solventar el problema de la desigualdad?

Imagen 1: Eneko.
Imagen 2. El Roto.

sábado, 3 de septiembre de 2011

La interdependencia

   
Los dos grandes desafíos de nuestro siglo son la pobreza y el cambio climático. Si uno falla, fracasaremos seguro.


El aluvión de noticias económicas relacionadas con la actual situación financiera mundial es de tal envergadura que corremos el peligro de dejar de atender otras cuestiones iguales o más relevantes. Durante un mes de agosto caliente en términos climáticos y también en términos ecónomicos nos hemos movido entre el comportamiento de la prima de riesgo española e italiana, el elevado déficit de EE. UU, los tipos de interés del BCE, la posibilidad de emisión de eurobonos y las débiles tasas de crecimiento económico de los principales países europeos durante el segundo trimestre de este año. Sin embargo, los problemas relacionados con el medio ambiente continúan ahí. Sepultados en las primeras planas de los periódicos bajo toneladas de apresuradas noticias que tan pronto aparecen como desaparecen, los problemas medioambientales han dejado de ser noticias de primeras páginas en una realidad mediática donde dominan los relatos de corte económico-catastrofista.

Durante estos 3-4 años de larga crisis, a las cuestiones medioambientales no solo no se les ha proporcionado una solución sino que se continúa apuntalando un modelo económico que incide en los mismos errores. Una clara huida hacia delante. Demuestra que el tratamiento que se está dando a esta crisis es exclusivamente económica, diríamos que financiera, desdeñando la posibilidad de adoptar medidas de tipo social y ambiental orientadas a sentar las bases de un modelo de convivencia más justo, más sostenible y más ético. La constatación de que las emisiones de CO2 a la atmósfera han batido nuevos récords durante la actual coyuntura de crisis, es la evidencia inapelable de que el modelo rector de las relaciones económicas supone una amenaza para el medio natural global. En este caso por alentar el cambio climático que ningún responsable político parece decidido a mitigar (Las emisiones de CO2 baten récords en 2010 y alientan el calentamiento global. 30.05.2011. El País)

De igual forma, las interpretaciones de los graves disturbios desarrollados en los suburbios de Londres por parte de presuntos expertos y políticos de diversa condición, vinculándolas a aislados brotes de violencia y pillaje, nos muestran una miopía superlativa de quien las realiza. Eluden la inevitable interdependencia que se establece entre un sistema económico que genera desigualdad y exclusión social y una sociedad construida sobre valores tales como la competencia, el egoísmo, el consumismo, la ausencia de cooperación…

La esfera económica no es un sistema aislado donde ocurren cosas de forma inconexa. Está inmerso en otro sistema social más amplio sobre el que genera secuelas. A su vez estas dos esferas forman parte de otra más amplia que es el medio natural con el que interactúan continuamente y sobre el que se generan efectos, muchos de ellos irreversibles. Una mirada a las decisiones que nuestros responsables políticos están tomando para resolver esta situación, invita a pensar que solo se intentan solucionar los problemas en la vertiente económica. Se ignoran, muchas veces de forma deliberada, las graves deficiencias existentes en el sistema social y en el ambiental, del que el subsistema económico tiene una responsabilidad directa.

El último informe Banderas Negras de Canarias editado por Ben Magec-Ecologistas en Acción señala algunos de los efectos perniciosos que un modelo de desarrollo económico agotado como el actual está ocasionando en el entorno de las Islas Canarias. De su atenta lectura se deducen, al menos cuatro cuestiones gravísimas que un gobierno democrático se ocuparía de resolver de forma prioritaria. No es el caso:

1º- El informe profundiza en la continua utilización del medio natural como sumidero de residuos generados por una actividad económica considerablemente impactante. Los vertidos de aguas residuales y de sólidos, muchas veces en zonas de alta sensibilidad ecológica, nos demuestra la ausencia de programas de reciclaje de residuos que mitiguen la generación de basuras.

2º- La ausencia de límites en la actividad pesquera, absolutamente sobre-explotada en el entorno de las aguas canarias, dificulta la regeneración de los recursos pesqueros por la inexistencia de políticas pesqueras sostenibles en el tiempo.

3º- Escasa, parcial o no aplicación de la ley de costas o de la normativa urbanística insular en el litoral de las islas, provocando la densificación de las zonas costeras, el deterioro irreversible de la primera línea de playa por la construcción de equipamientos turísticos, diversos complejos hoteleros y la semiprivatización del dominio público marítimo terrestre. Una dinámica que demuestra que existe una amplia legislación en materia urbanística en Canarias que literalmente no se cumple. En este escenario, el papel sancionador de la Administración local es inexistente. Ni previene el delito porque parece no garantizar el cumplimiento de la legislación vigente, ni obliga a que los responsables que vulneran la ley tomen las medidas correctoras que correspondan.

4º- Expansión de un ambicioso programa de infraestructuras portuarias de carácter deportivo, comercial o industrial cuya necesidad económico-social, ni se explica, ni se justifica por parte de sus promotores. Al contrario, se ha construido de forma deliberada una absurda competencia entre municipios no solo por disponer de este tipo de infraestructuras sino por contar con la de más envergadura. Una burbuja de infraestructuras portuarias similar a la producida en muchas provincias españolas con la llegada del AVE.

La catástrofe producida en Fukushima, un accidente que vincula los tres ámbitos mencionados, es, en síntesis, el claro síntoma de esta crisis sistémica. Lo que naufraga es el modelo mismo de convivencia humana que se ha instalado desde hace más de 200 años y muy particularmente la deriva que ha adoptado en las últimas tres décadas. Ante este escenario la única posición lógica es trabajar para lograr cuanto antes un sistema alternativo (El capitalismo senil. Miren Etxezarreta. Público. 20.08.11).

jueves, 1 de septiembre de 2011

La transparencia


La principal dificultad que tienen los ciudadanos para comprender las decisiones que se están tomando en materia urbanística es su aparente complejidad. Y resulta que no es así. Las cosas si uno quiere explicarlas con buena voluntad, y previamente se las estudia, son entendibles por los ciudadanos para saber lo que está en juego.


El pasado 2 de agosto el Sr. Pedro Anatael Meneses, ex director de la Autoridad Portuaria de Tenerife y el Sr. Pedro Fernández Arcila, concejal en el Ayto de Santa Cruz de Tenerife por Alternativa Sí se puede, convocaron a los medios en una rueda de prensa en la que manifestaron las ilegalidades que se han cometido y continúan cometiéndose en la construcción del puerto industrial de Granadilla. En otra ocasión, Santiago Pérez, concejal de La Laguna por el grupo político, Por Tenerife, hizo unas declaraciones muy precisas sobre las relaciones existentes entre algunos proyectos previstos en el municipio lagunero; la ampliación del aeropuerto de Los Rodeos, la construcción de la Vía Exterior y la ampliación de la actual vía de Ronda.

Nos parece que ambas ruedas de prensa son los acontecimientos político-económico más importantes sucedidos en Canarias durante la reciente época estival. Por la novedad que han supuesto, su importancia y la claridad de sus ponenetes no solo es preciso amplificar su contenido, se impone interpretar lo que implican en un contexto político mayoritariamente degradado, así como analizar qué es lo que aportan a un sistema democrático desvirtuado. Unas declaraciones que, por un lado deberían ser tomadas como ejemplo por parte de los medios de comunicación. El cuarto poder tiene una responsabilidad ineludible y de la que ha abdicado en los últimos tiempos; exigir a la clase política los valores democráticos que supuestamente representan. Por otro lado, debería servir como paradigma al colectivo de políticos que dominan la tramoya canaria. Ambas ruedas de prensa suponen un refrescante comportamiento que debería ser práctica común.

¿Y qué aportan estos dos eventos?

Una apuesta por la transparencia
Las explicaciones realizadas por los protagonistas son una reivindicación de un concepto, el de la trasparencia. Un concepto confinado durante los últimos años por parte de las élites políticas que dominan los entresijos actuales del poder en Canarias. Hay que valorar estos actos porque la democracia es en esencia un ejercicio de transparencia en la que todos los componentes de la sociedad disponen de una información veraz sobre los asuntos que les implican. La ausencia de transparencia, es decir la opacidad, permite que los prebostes de la política y toda la camarilla que les secunda y financia actúen con total impunidad al tomar decisiones favorables a sus intereses y de espaldas a la ciudadanía.

Deseo de informar con veracidad
La divulgación de información que han realizado, en un caso del conjunto de vulneraciones efectuadas por parte las diferentes administraciones que tienen responsabilidad en el proyecto de construcción del puerto de Granadilla y en otro, del conjunto de aclaraciones que intentan señalar qué administración local tiene responsabilidades en la modificación de los proyecto previstos en La Laguna, es otra cuestión vital que ha desaparecido de las estrategias de comunicación de las grandes formaciones políticas en Canarias. Desde hace mucho tiempo, con la importante contribución de unos medios de comunicación que hacen un periodismo muy pobre, no se divulga información veraz, se contribuye a confundir a la ciudadanía proporcionando información sesgada, medias verdades o sencillamente falseando información. Un síntoma del tipo de democracia que se practica en Canarias que, no obstante, no es exclusivo. Una irresponsabilidad que ha contribuido a la desafección política de la ciudadanía al tiempo que permite dejar un lado oscuro en todo proceso de negociación política donde sus intervinientes, la clase política y la élite empresarial encuentran terreno abonado para preparar sus trapisondas y complicidades mutuas.

Acercamiento al ciudadano
Parapetados tras sus púlpitos institucionales y las tribunas mediáticas que amplifican su discurso, de las que solo se apean en periodos electorales, los políticos no solo se han separado de los ciudadanos, les han dado la espalda. Por esta razón, el ejercicio de acercamiento a la ciudadanía que han realizado estas personas en ambas ruedas de prensa hay que valorarlos. Contribuyen a la regeneración del concepto de democracia. El poder reside en el pueblo y como tal, el representante elegido debe mantener un contacto periódico con quienes ostentan el poder, la ciudadanía. Solo se podrán resolver los problemas del ciudadano si existe interés en conocer su situación dando cuenta periódica de sus logros, no solo cada cuatro años.

Argumentos
En ambas comparecencias, los argumentos efectuadas por los tres representantes son de una contundencia apabullante. Frente a las manifestaciones de la alta política, de baja calidad, imprecisos, con flagrantes errores que muestran desconocimiento en algunos casos e incompetencia en otros, se oponen estas dos presentaciones con rotundas pruebas sobre los asuntos tratados, desnudando cualquier declaración retórica que puedan llegar a realizar los representantes políticos del tripartito (CC-PP-PSOE). Semejante demostración categórica de tesis contra la construcción o ampliación de infraestructuras aeroportuarias y los desarrollos viarios previstos, debería provocar la comparecencia inmediata de quienes las han promovido con la intención de refutar, si pueden y si se atreven, los razonamientos efectuados en ambas ruedas de prensa. No ocurrirá tal evento, no estamos en democracia.

Imágenes: Los protagonistas, Pedro Anatael Meneses, Pedro Fdez Arcila y Santiago Pérez