domingo, 16 de septiembre de 2012

Un Parlamento que dice NO al ciudadano

    
En un nuevo alarde de ausencia de transparencia el Parlamento de Canarias rechazó el pasado día 12 de septiembre crear una comisión de investigación sobre la gestión del incendio que asoló La Gomera durante el fatídico mes de agosto. Todo en virtud de la democracia. Los votos de CC y PSOE, los grupos que sustentan el Gobierno de Canarias, son los que han evitado la propuesta de investigación del PP.

El hecho de que el incendio haya calcinado un 10% de la superficie arbórea de La Gomera, que haya tomado unas dimensiones similares a los ocurridos en esta misma isla en 1978 y 1984 y el hecho de que el incendio nunca tuvo que haber tomado la envergadura que finalmente tomó, son razones suficientes para legitimar una investigación concienzuda por parte de las fuerzas políticas e instituciones implicadas en su gestión. Sin embargo, para el Parlamento de Canarias no son suficientes. Eso sí, el Presidente del Gobierno de Canarias y el Presidente del Cabildo gomero pidieron previamente rigor y cordura en el debate político generado por los incendios. Otra de cinismo al que nos tienen acostumbrados una clase política que ya no gobierna para el ciudadano.

J.R. Mora
En su artículo 52 la ley establece que el Parlamento de Canarias puede nombrar comisiones de investigación sobre cualquier asunto de interés público. ¿No es de suficiente interés público un incendio iniciado en zonas de cultivo abandonadas (producto de una política de desarrollo rural también olvidada) que el día 8 de agosto se daba por controlado pero que se reactivó con virulencia dos días después? ¿Por qué se rebajó el nivel de alarma el día 8 de agosto y abandonaron la isla los efectivos de la UME sabiendo que venía una ola de calor? ¿Cómo es posible que tal incendio alcanzara esas dimensiones colosales? ¿Por qué la Comunidad Autónoma de Canarias con 4 parques nacionales, una economía basada en el turismo y un territorio del que depende enteramente no cuenta con una flota de hidroaviones propia como política de prevención estratégica? ¿Se solicitaron los medios contra incendios en el momento adecuado? ¿Las políticas de austeridad han afectado a las políticas de prevención de incendios en Canarias? ¿En qué magnitud y con qué legitimidad se recorta en estas áreas? ¿Es fruto de una decisión consensuada y democrática? Muchas son las cuestiones que quedarán sin responder producto de un Parlamento que dice NO a otra importante y necesaria comisión de investigación.

No deja de ser curioso y contradictorio que desde las instancias políticas oficiales se estigmatice, con evidente oportunismo, a determinados colectivos sociales como los del No a todo, que mantienen una postura crítica con las políticas desarrolladas en Canarias, y sea el propio Parlamento de Canarias, institución donde presuntamente reside la soberanía popular y, por tanto, máxima expresión de la democracia, la que obstaculice la celebración de comisiones de investigación que mejoraría el clima democrático en las islas y devolvería al mismo una legitimidad que, hoy por hoy, pierde a marchas forzadas. Una prueba más de que la clase política que conforma el Parlamento ha involucionado, transformándolo y degradándolo a una herramienta de exclusivo conflicto partidista que poco sirve a los intereses ciudadanos, a la sociedad que lo ha elegido y a la democracia en su conjunto.

No es el único caso en el que el Parlamento canario da la espalda a los ciudadanos. Lo ocurrido con diferentes Iniciativas Legislativas Populares (ILP) es una muestra flagrante de que la participación ciudadana está muy limitada en el actual modelo constitucional de democracia representativa (Democracia, ma non tropo. Rafael Escudero Alday. Nº 116 de la Revista Papeles). El rechazo del Parlamento de Canarias a tomar en consideración la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) sobre la protección del litoral de Granadilla en Tenerife, después de haber recabado más de 56.000 firmas (se necesitan 15.000 en Canarias); la ILP Salvar Veneguera, en Gran Canaria, presentada durante los años 90 y que logró reunir 54.000 firmas (de las que el Parlamento solo aceptó 39.150) para declarar el Barranco de Veneguera Espacio Natural Protegido como figura que protegiera el espacio frente a los proyectos urbanístico – especulativos que se estaban preparando, objetivo finalmente no conseguido por la desvirtuación de la iniciativa en el propio trámite parlamentario de la misma; y la más reciente ILP por la mejora del sistema educativo canario, que el Gobierno de Canarias acaba de rechazar a pesar de contar con el aval de 40.000 firmas, son claros ejemplos de que la participación ciudadana es boicoteada por nuestro Parlamento una y otra vez. Con estas pruebas habría que decir que los verdaderos agentes del No a todo, los del No a todo aquello que suponga la mejora en el bienestar de los ciudadanos y la profundización en la calidad de la democracia, son los miembros que conforman el actual Parlamento y no otros.

Por otro lado, dado el marco institucional en el que se desarrolla nuestra democracia ¿Serviría de algo una comisión de investigación sobre la gestión del incendio de La Gomera? Lo dudamos. Al estar formadas por miembros de los propios partidos políticos que han gestionado los asuntos que se pretenden investigar, sus resultados siempre estarán condicionados y limitados por los intereses y el oportunismo electoral de los mismos. Más que para esclarecer los hechos, las comisiones de investigación han sido utilizadas para eludir responsabilidades y endosar al resto la carga del asunto investigado. Tal y como están configuradas, las comisiones de investigación no son más que un mecanismo que sirve para lavar la fachada democrática manifiestamente mejorable de nuestro sistema político pero cuyos resultados suelen dejar mucho que desear. ¿Sirvió de algo la comisión de investigación que pretendía esclarecer las responsabilidades políticas en las irregularidades detectadas en el proyecto de Tindaya?

¿Cómo podemos mejorar el funcionamiento de las comisiones de investigación? ¿Cómo podemos hacer que sirvan a los intereses ciudadanos? Una vez más tenemos que exigir aquello de que es necesario profundizar los cauces que posibilitan una participación real y directa de la ciudadanía en los asuntos públicos. Es vital que en esas comisiones se haga presente el ciudadano como un agente más que controle y regule el funcionamiento y el comportamiento de las fuerzas políticas. La participación de la ciudadanía no puede ser canalizada solo a través de los partidos políticos tal y como consagra la Constitución. Demostrado está que este hecho ha derivado en la instauración de un tripartidismo inoperante en el Parlamento de Canarias. La participación ciudadana se produce cuando esta siente que se le escucha e interpela y ello sucede cuando se permite que sus decisiones vinculen y condicionen el comportamiento de los partidos políticos. Pendiente está instaurar y generalizar mecanismos de participación directa y real que proporcionen voz y voto a la ciudadanía. Solo así los partidos políticos serán controlados con solvencia por los ciudadanos que les han votado. Solo así mejorará el bienestar de las sociedades ya que, en ese caso, se habrá permitido que sea el propio ciudadano quien tripule su propio destino, sin interferencias ajenas e interesadas de otros agentes.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Canarias; Pleno desempleo


Durante el mes de agosto la tasa de paro registrado en Canarias cayó un 0,39% respecto al mes anterior. 1.119 personas, afortunadamente, encontraron empleo y el indicador muestra un total de 288.666 parados en las islas. Margarita Ramos, la consejera de Empleo, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias se apresuró a decir desde el viernes 31 que las cifras en el mes de agosto no son malas aunque no son todo lo favorable y positivo que le gustaría. Unas declaraciones insuficientes, como todas las interpretaciones que hace la clase política cada vez que se publican las insostenibles cifras del paro en Canarias.

Padylla. 05.06.2012
Si profundizamos en los datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social tenemos que el dato interanual (agosto 2012 – agosto 2011) muestra que el paro registrado en Canarias ha crecido en 36.188 personas, un 14,33% más (Pág. 21). En agosto de 2011 teníamos que el dato interanual (agosto 2011 – agosto 2010) mejoraba un 3,19% bajando en 8.316 personas (Pág. 21). La evolución del paro registrado en los últimos 3 años no deja lugar a dudas sobre el deterioro del empleo en Canarias.

Las estadísticas nos indican además, que los contratos generados en agosto de 2012 por la economía canaria fueron 45.616, lo que supone un 12,52% menos que los formalizados en julio de 2012 (Pág. 46). En términos anuales tenemos que se contrata menos respecto a agosto de 2011, un -7,42%, aunque los contratos de carácter indefinido crecen un 6,80%, lo cual es bueno. En cualquier caso de todos los contratos suscritos en agosto de 2012, un 90,49% son contratos temporales, lo que muestra que son contratos coyunturales que se generan por el periodo estival que ya casi hemos dejado atrás.

Nuestra clase política, los creadores de opinión y los agentes dobles de estas islas nos martillean continuamente con la idea de que Canarias tiene un importante déficit de infraestructuras en relación a otras comunidades autónomas españolas y que su insularidad y ultraperificidad son costes que deben paliarse, entre otras cosas, con más infraestructuras. El pensamiento económico dominante también nos dice que las infraestructuras, en concreto las relacionadas con el transporte, son buenas para la sociedad porque traen grandes beneficios y mucho empleo. El último en apuntarse a esta moda que dura ya mucho tiempo es el Ministro de Industria, Energía y Turismo. Canarias no puede prescindir del petróleo con una tasa de paro del 32, nos dice en relación a los presuntos empleos que traerán las prospecciones petrolíferas.

Cuando enfocamos la cuestión nos damos cuenta que a pesar de que en el territorio canario se han acometido gran cantidad de infraestructuras relacionadas con el transporte, el turismo o el urbanismo en los últimos 20 años, Canarias continúa a la cabeza del desempleo nacional y europeo. Una paradoja que demuestra que las previsiones de generación de empleo se manejan con gran ligereza por los inductores de esas infraestructuras y se difunden con gran irresponsabilidad por parte de los medios de comunicación, que adolecen de un tratamiento más crítico de estas cuestiones en virtud del buen Periodismo.

Sin embargo, desde las instancias políticas se ponen en práctica medidas de política económica que no solo no crean empleo o crean empleo insuficiente porque pertenecen a un modelo económico caduco y por tanto superado, sino que favorecen la acumulación de rentas de los sectores de la sociedad ya acomodados, profundizando en la polarización y desigualdad social. ¿Cómo es posible que la economía canaria duplique durante el 2011 el crecimiento registrado a nivel nacional sin que los datos del desempleo mejoren lo más mínimo? Antonio Glez Viéitez apunta a la consolidación de una burguesía turística a la que los sucesivos gobiernos de Canarias han favorecido con sus políticas (REF, RIC, Fondos Estructurales, ayudas a la formación, a la agricultura, etc.). Los avances en los indicadores económicos regionales no se traducen en una mejora de las condiciones sociales del conjunto de las islas, sino en el robustecimiento de los mismos de siempre.

Por tanto no es que las cifras de desempleo no sean malas, es que siguen siendo insostenibles y están provocando que la economía isleña retroceda años. El Consejo Económico y Social afirmó el pasado viernes día 7 de septiembre que la economía canaria ha retrocedido 12 años en términos per cápita. Suponemos que en este retroceso hay responsabilidades directas de la formación política que ha gobernado la autonomía desde hace casi 20 años, CC.

No parece que los datos del desempleo en Canarias mejoren en el corto plazo hasta que se eliminen los privilegios acumulados por una clase empresarial con excesiva influencia sobre las decisiones políticas que afectan al conjunto de la ciudadanía. Una clase empresarial de carácter caciquil y vinculada a actividades económicas que pertenecen a un modelo económico productivo obsoleto (turismo masivo, infraestructuras invasivas, construcción desaforada, consumo masivo del territorio, petróleo,…). El paro no mejorará hasta que se apueste de forma honesta por las posibilidades económicas y de generación de empleo que ofrece un sector como el de las energías renovables y la sostenibilidad, sector donde Canarias tiene mucho que decir. Hasta que se impulse decididamente el tejido productivo generado por las Pymes canarias, ahogadas como las del resto de España por falta de financiación procedente de las entidades bancarias. Canarias no saldrá adelante hasta que el salario medio anual deje de ser el más bajo de todo el territorio nacional y hasta que se apliquen medidas efectivas que minoren la alta desigualdad y pobreza existentes mediante un aumento del gasto social aplicado en la región. Ambas medidas contribuirían a fortalecer una demanda interna débil. La situación económica canaria no despegará hasta que se trabaje en el perfeccionamiento de una democracia autonómica con el sistema electoral más injusto y desproporcionado de Europa. Una peculiaridad que da lugar a un Parlamento autonómico poco representativo de las preferencias políticas de los canarios.

Y, en fin, la coyuntura canaria no saldrá del agujero en el que está hasta que se dejen de aplicar desde el gobierno central y, también desde Europa, políticas de austeridad y de supresión de todo aquello que tenga que ver con lo público. Unas políticas reproducidas y practicadas con irresponsable seguidismo por un gobierno regional que renunció hace mucho a mejorar las condiciones económicas y sociales reales de los canarios.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Fuego y políticas rurales


Este verano de sol inclemente redescubrimos El Batán. Ese peculiar enclave de casas situado en el macizo de Anaga, en Tenerife, destaca por estar encajonado entre las paredes del monumental Barranco del Río, que sinuosamente desemboca en la costa norte del macizo. El caserío consta de tres partes; El Batán de arriba, El Batán de abajo y las Casas Lereras hasta donde llega la carretera y desde donde se alcanza una perspectiva fantástica de todo el entorno, incluidas las casas de Chinamada. Un diminuto caserío, El Batán, con una economía basada en el cultivo de atractivos bancales donde se trabaja la vid, las papas y algunos árboles frutales. Sus escasos y ya viejos pobladores viven también de la ganadería. 

Consecuencias del incendio en La Gomera
Pero en el pasado este singular enclave que perteneció al mencey Beneharo destacó por el hecho de ser un importante asentamiento donde se trabajaba el lino. Como se sabe el tallo del lino sirvió para confeccionar telas, mayormente destinadas para tejidos de ropa interior y su semilla, la linaza, además de ser utilizada como ingrediente para hacer infusiones, proporcionaba tinta negra para la seda, aceite para la pintura o pasta para vidrieras. Este enclave debe su nombre al uso habitual de los batanes, unos artilugios que se empleaban para el abatanado de los lienzos. El ingenio permitía golpear los lienzos para ablandarlos. Una rueda impulsada por medio de una corriente de agua permitía accionar unos grandes martillos de madera que batían con fuerza el tejido contra unos pilones. La humedad de la zona de Anaga permitía dicha industria.

En el recorrido por uno de los magníficos senderos de El Batán nos cruzamos con un parroquiano de la zona. Un viejo caballero que protegía su cara curtida por un sol implacable con un sombrero blanco. Ayudado por un bastón aún era capaz de transitar un terreno ingrato con un desnivel importante, a pesar de la ola de calor que azotó las islas este verano y que convirtió al sol en el protagonista y causa importante de los incendios. Pero no la única.

Por aquello de saludar e intercambiar algunas palabras con la gente de la zona, algo que siempre es deseable porque enriquece, entablamos una corta pero agradable conversación bajo el frescor de un imponente drago que existe frente a la Cuerva del Lino. Además de hablar de la toponimia del lugar y de mostrarnos otros senderos a recorrer, el señor se lamentaba de que el caserío de El Batán se despoblara. Pero lo que realmente desequilibraba la calma de aquel hombre era que ya nadie cultivara, limpiara o cuidara la mayoría de terrenos de esta zona. Y he aquí un rotundo quejido que es causa fundamental de la propagación de los importantes incendios forestales producidos en La Palma, Tenerife y sobre todo en La Gomera. El abandono del cultivo de determinadas zonas rurales, su progresivo despoblamiento, la desatención de bancales dejando que crezcan todo tipo de hiervas, matorrales o pastos a su alrededor, que además no son consumidos por ningún tipo de ganadería, también olvidada, supone un caldo de cultivo enormemente inflamable ante una climatología que progresivamente, también por la acción del hombre, tiende a ser más seca.

Corteza del pino canario
La inexistencia por parte de nuestras autoridades de una verdadera política de desarrollo rural que se preocupe de la limpieza de zonas agrícolas y ganaderas, de la potenciación de la agricultura en lugares de especial sensibilidad forestal y ecológica, la recuperación de la gestión tradicional del entorno rural, de la implantación de iniciativas que en el largo plazo contribuyan a mitigar los efectos del cambio climático, la laxa prohibición de ocupar urbanísticamente determinadas zonas ecológicamente delicadas, una seria política de prevención de incendios unida a una solvente estrategia de concienciación ciudadana a favor del respeto de nuestros montes y contra el fuego, etc, está en la base de los desastres forestales recientes. Iniciativas todas ellas que no solo crearían empleo y riqueza, servirían para hacer más atractivo un paisaje que es la principal motivación turística de nuestros visitantes. Unas sinergias a las que se ha renunciado.

Cuando a la ausencia de este tipo de estrategias unimos políticas de recortes indiscriminados, la incompetencia y lentitud de la acción del gobierno regional, la ausencia de medios solventes para la extinción de incendios, el avance lento del cambio climático y la inexistencia de medidas para revertirlo, ocurren cosas como las que hemos visto este verano. En este contexto, la exigencia a nuestras autoridades de responsabilidades políticas y penales, si caben, como han exigido este sábado el colectivo ciudadano La Gomera se Mueve en San Sebastián de La Gomera, no solo está justificado, es una muestra de madurez crítica de una sociedad que ya no admite el saqueo de los recursos o del patrimonio público. Tampoco las negligencias de unos gestores acomodados en sus poltrona durantes años. Prevenir es más barato que la hercúlea labor de recuperación que espera a los parajes arrasados por el fuego.

martes, 28 de agosto de 2012

Panegírico de la Costa Norte de Tenerife


La costa norte de Tenerife es uno de esos enclaves que hemos recibido de forma desinteresada. Un paisaje descubierto por uno mismo en la soledad de sus paseos, muchas veces por casualidad, otras a conciencia. En ocasiones, ese paisaje es revelado por otras personas; los padres o hermanos, una novia o amigos. Ese descubrimiento contribuye a configurar una visión emocional sobre el territorio que uno frecuenta, hasta el punto de que este pasa a formar parte del Yo. Y es ahí cuando se establece una vinculación triple entre el paisaje, las personas que te lo revelan y la experiencia propia.

Aquí, la memoria es una herramienta fundamental para configurar esa visión afectiva sobre el paisaje. Permite que cualquier amputación en ese territorio ya interiorizado, perpetrada por quienes tienen capacidad de transformarlo irreversiblemente (desaprensivos de toda condición pero sobre todo el poder político y el económico), tenga su correlato inmediato en una mutilación de parte del Yo (Paisaje, lugar e identidad. Esther Isabel Prada Llorente. En el Blog de José Fariña). 
Costa Norte de Tenerife

Lo que sigue es un breve periplo sentimental sobre paisajes transformados y otros que han quedado detenidos en el tiempo en la costa norte de Tenerife. Como el diminuto barrio costero de El Pris, en Tacoronte, inmutable entre una vetusta estética semi-turística que eclosionó en los 60 y su rural apariencia de enclave pescador. Desde aquí existe una potente postal. A la altura del nivel del mar, con el irregular Roque de la Urraca en primer término, se puede ver el Teide coronando la isla cuando la panza de burro lo permite. Ahí, junto al mar, se puede sentir todo el peso visual de los 3.718 metros de desnivel. A esa escala comprendes la fuerza de la orografía de la costa norte, esculpida a base de colapsos y desprendimientos masivos en las zonas altas de la isla, responsables de incrementar el grado de una pendiente brutal.

El plano largo que es posible divisar desde la carretera general de El Sauzal, ese pueblo agrícola transformado en residencial de clase media-alta al calor de las tensiones inmobiliarias, es monumental. Desde ahí observamos con claridad el modelo de ocupación del territorio, una colonización dispersa y caótica. En días claros, sobre todo en invierno, la vista alcanza hasta el mismísimo macizo de Teno. Tan nítida y concisa que es posible distinguir la pronunciada y magnífica pendiente del Valle de La Orotava. Abajo en la costa, la escala reducida en la lejanía, del Roque de Garachico. También los blancos caseríos que salpican las alturas de Icod, San Juan de la Rambla, La Guancha, El Tanque…. y más allá aún, la altura del Pico Baracán y las Cumbres de Bolico. En alguna ocasión, cuando las adversidades nublaban la mente, poder visualizar este magnífico paisaje era reconfortante por alguna razón inexplicable. Quizás porque sin saberlo ya formaba parte del Yo. Quizás una visión espacial tan amplia era capaz de aligerar el bloqueo mental. Y perder la vista entre sus infinitos detalles, una terapia recomendable.

Buenavista
La geometría irregular de El Rincón, ese manto de plataneras cuyo perímetro se inserta entre El Puerto de la Cruz y Santa Úrsula, es un atractivo aperitivo visual que llama poderosamente la atención en el Valle de la Orotava. Sobre él existe una presión urbanística incesante desde hace al menos tres décadas. Algunos políticos, eternizados en la poltrona por la gracia de nuestro sistema electoral, intentaron sin éxito hacer de este lugar un espacio efímero. Entre sus planes estaba cambiarlo por una trama artificial donde predominara el ladrillo y el tipo de economía que hoy zozobra. Aún hoy lucha a duras penas por conservar una esencia natural envidiable frente aquellos a los que intercambiar lo natural por lo artificial les ha salido muy rentable.

A Garachico se accede a través de un túnel con ojos. Los contábamos con rapidez mientras el trayecto serpenteaba por el Acantilado de La Culata y que en época de romería quedaba colapsado e impedía el paso. Un municipio que conoce la virulencia de los elementos por tierra y mar. Sepultado varias veces por los rugidos volcánicos del volcán Trevejo en 1706, todavía hoy se pueden ver sus coladas derramadas por la pendiente hasta el mar. Un mar que de vez en cuando lanza enfurecidos latigazos que han dejado su costa maltrecha. Sus gestores públicos han pensado que un puerto deportivo con capacidad para 200 amarres traerá la prosperidad al municipio. Nada nuevo. ¿Por qué llaman gasto al dinero destinado a Sanidad o a Educación e inversión al dispendio en infraestructuras? Hasta con el lenguaje nos embaucan.

El pueblo de Buenavista en plena Isla Baja, a los pies de los muros del macizo de Teno, destaca por su calma y sosiego. Algunos pretendieron convertirlo en un enclave del turismo de golf y las residencias de alto valor económico. Eliminaron el predominio del plátano como cultivo principal y lo sustituyeron por vías de gran capacidad que al enlazar con el anillo insular facilitaría la aceleración de los desplazamientos en la isla. Dice mucho de sus gestores que en un territorio limitado y donde el agua es un recurso escaso, se hayan impulsado semejantes despropósitos.

Boca del tunel de Punta de Teno
Más allá todavía nos recibe Teno, un espacio desligado y aislado del resto de Tenerife a lo que contribuye un acceso por carretera a través del túnel de punta de Teno. Un largo túnel excavado en la roca cuya cara interna carece del recubrimiento pertinente y que permite introducir al paseante en las entrañas del macizo de Teno. Transitarlo de día es sinónimo de aventura cinematográfica y en caso de hacerlo en horas intempestivas provoca, al menos, turbación en el ánimo. Una turbación que de pequeño, cuando la conciencia del riesgo era inexistente, se mezclaba con altas dosis de curiosidad. ¿Qué podía existir detrás de la negrura de un túnel que parecía transportar hacia las mismísimas tinieblas? El tránsito hacia la muerte, hacia la nada, debe pasar por un acceso del mismo tipo.

Y sin embargo, al otro extremo hay más luz aún si cabe. La temperatura dominante en la zona tiene más vinculación con la climatología del sur de la isla que con la existente en la costa norte. También se radicaliza la verticalidad del paisaje. La vía de acceso pasa a ser una angosta repisa colgada de paredes verticales. Hacia el mar, en cambio, el terreno se suaviza progresivamente en una larga pendiente que emula la altitud de las tierras de la isla baja en Buenavista. La rotunda presencia del Acantilado de los Gigantes, con sus moles erguidas sólidamente es uno de los atractivos de un paraje inocente que aún conserva un viejo embarcadero de pescadores. En el confín de la isla de Tenerife, un faro orienta a los que pasan por el hueco de mar que deja la isla con La Gomera….al fondo, casi a tiro de piedra…. 

Detrás de todos esos lugares, mientras la memoria persista, estarán siempre quienes han sido los artífices del descubrimiento de una costa, la del norte de Tenerife, con una potencia visual que se debería preservar con más ahínco.

miércoles, 22 de agosto de 2012

De playas nuevas y volcanes antiguos

 
Bajo las apretadas y amontonadas faldas de un volcán, en el municipio más meridional de La Palma, existe una modesta playa. Una playa que es la antítesis de los espacios que se publicitan en esos catálogos comerciales que tienen por objeto al turista masivo. Espacios todos ellos normalizados, segmentados y funcionalizados convenientemente para el disfrute de sus clientes e idealizados por obra y gracia de sofisticadas técnicas de marketing cuyo fin es mitificar lugares, mintiendo.

Playa Nueva. Fuencaliente. La Palma
Allí no hay arena fina, ni blanca, ni aguas azul turquesa. Allí no se detendría el turista que busca diversión, solo se escucha el roce de los pequeños callaos que gracias al movimiento recurrente de las olas perfeccionan su circunferencia. Tampoco existen servicios de restauración u hostelería. El único elemento creado por el hombre es un paso escalonado, acondicionado para facilitar el acceso. Además, una galería que busca desde hace años un manantial del que brotaban aguas con propiedades curativas.

Y sin embargo, es obligado destacar el desinteresado atractivo de una playa con un mar casi plano, donde las olas se levantan con cierta pereza para llegar mansamente al pedregal de callaos de la orilla. La leve brisa marina atempera los rayos frontales de ese sol interminable que se oculta allá por Tazacorte, tras los muros del Barranco de Las Angustias. Su limpio horizonte permite imaginar los trazos de las tierras del Nuevo Mundo. De delimitados contornos y territorio joven, la playa no podía responder a otro nombre que no fuera el de Playa Nueva, porque nuevo es el paisaje que la configura; callaos grises y negros, estiradas lenguas de lava transformadas en improvisados muros, pequeños roques que emergen sobre el agua…Todos ellos reales protagonistas de las costas canarias.

Pero la historia de esta playa había comenzado mucho antes, cuando los primeros movimientos telúricos en el subsuelo de Fuencaliente derivaron en explosiones que abrieron en canal sus tierras. En 1971 las explosiones internas provocaron grandes escupitajos de lava y materiales diversos. Siguiendo la gravedad contribuyeron a modelar con nuevos contornos un territorio en lento cambio. Esas columnas de materiales incandescentes construyeron aquél volcán, luego denominado Volcán de Teneguía y que hoy sitúa su mole en la retaguardia de la playa. La última erupción volcánica que ha tenido lugar en Canarias con el permiso de esa erupción submarina, aún despierta, que lucha bajo las aguas en El mar de las calmas, El Hierro.

Teneguía desde el Volcán San Antonio. La Palma
Lo que parece lejano en el tiempo para el hombre tuvo su propio origen en un tiempo aún más antiguo para la escala de tiempo humana. Porque así como Playa Nueva fue configurada por el Volcán Teneguía, este se asentó sobre un territorio construido con anterioridad. En 1677, el Volcán de San Antonio dejó como vestigio una gran boca en forma de cráter sobre el que se asienta, hoy, un joven bosque de pinos. Esa erupción producida a los pies de lo que hoy es el pueblo de Los Canarios, fue la responsable de sepultar la Fuente Santa, de la que manaban aquéllas aguas sanadoras que hoy buscan los palmeros con ansia. Aquella erupción expandió y delimitó una nueva frontera en la costa sur de La Palma, creando los espacios precursores que dos siglos y medio más tarde albergarían el Teneguía y también a Playa Nueva.

La creación y la destrucción son dos procesos paralelos. Iniciados por la fuerza de la naturaleza y dirigidos por la variable del tiempo, desembocan en la aparición o desaparición de lugares que quedan inmunizados contra la rebelión de los elementos. Son su consecuencia. No así los creados por el hombre. Sobre todo los que no han sido pensados o aquellos que han sido impuestos en lugares insospechados.

viernes, 27 de julio de 2012

Los pilares quebrados del Capitalismo; La Finitud

   
La imposibilidad del planeta de regenerar los recursos y asumir los residuos a la misma velocidad que son consumidos y desechados por la bestial maquinaria de expolio y explotación que acompaña a la depredación Capitalista, nos acerca cada día un poco más al abismo del colapso ecológico.


La Ley del suelo de 1998, impulsada por el gobierno de José María Aznar, liberalizó la superficie disponible para construir casas en la creencia errónea de que un mayor volumen de vivienda iba a reducir el precio de la misma. Lo que ocurrió es de sobra conocido. La expectativa futura de obtener una ganancia generosa con la subida del precio de la vivienda, desató la burbuja inmobiliaria. La gente compró casas como inversión porque esperaba su revalorización futura y el territorio español se pobló de más viviendas que Alemania y Reino Unido juntas. Entre 1997 y 2007 el alza de los precios de la vivienda fue del 191% según The Economist, la segunda mayor de la OCDE y muy por encima de la registrada en EE.UU o Reino Unido.

Varios factores desataron la bulimia inmobiliaria; bajos tipos de interés, el impulso institucional a la propiedad privada, unos reguladores que renunciaron a su principal función, la connivencia de los grandes partidos políticos con los sectores de la construcción y de la banca negando que hubiera algo parecido a una burbuja, la propia bonanza económica, etc. Pero hay un elemento fundamental que todos ignoraron (y aún continúa despreciándose) que favoreció un modelo económico centrado en la construcción de vivienda y que a la vez forma parte de los pilares del sistema capitalista; la creencia en la ausencia de límites. La idea socialmente aceptada de que se podía continuar creciendo de forma indefinida, la aceptación de que el territorio era infinito y por tanto que podía albergar una cantidad innumerable de nuevas casas que satisfacía las ansias de beneficio igualmente infinitas de los inductores de la burbuja. Una privación de topes materiales, energéticos y de recursos que ha ido acompañada de olvidar que existe un flujo de residuos paralelo al flujo de materiales que no pueden ser absorbidos por el Planeta en igual proporción. La consecuencia es clara; acumulación de desechos, saturación de los sumideros, deterioro ambiental y colapso ecológico.

Radazul. Asociación europea de perjudicados por la costa
La identificación interesada del concepto de riqueza con la abundancia material y esta con la idea de progreso es una de las falacias del Capitalismo que el Ecologismo a puesto en evidencia. Todo exceso es contraproducente. De ahí que todas las iniciativas de corte ecologistas que tratan de asentar la idea de límites, sean boicoteadas por los mecanismos de defensa que el sistema capitalista posee para continuar perpetuándose. La identificación de la energía nuclear como una energía limpia, la marginación del principio de precaución en las políticas públicas, las campañas contra la problemática del cambio climático, la proliferación de Cumbre Mundiales sobre el Medio Ambiente, tan grandilocuentes como estériles, la economía verde que persigue la mercantilización de los procesos y funciones de la naturaleza, etc, son algunos ejemplos.

El gobierno de Mariano Rajoy, a través del Ministerio de Medio Ambiente, acaba de presentar el borrador del anteproyecto de ley que pretende reformar la Ley de Costas vigente desde el año 1988. Y lejos de impulsar una norma que reconozca de una vez por todas la finitud de los recursos naturales presentes en el territorio (y en particular en la costa española) y por tanto la imperiosa necesidad de su protección, parece que va a suponer una nueva vuelta de tuerca en el proceso de depredación del territorio a través del agotamiento de los recursos naturales, la ocupación acelerada del suelo y la degradación del paisaje. La exclusión del dominio público terrestre de algunos territorios como las dunas, que reducirán la zona pública total; el hecho de que las industrias situadas en dominio público deban superar un informe ambiental para prorrogar su actividad, un informe que será mero trámite en manos de las Comunidades Autónomas; la autorización de Medio Ambiente a reducir en las rías la servidumbre de protección de 20 a 100 metros; la exclusión de 10 núcleos de viviendas que dejarán de ser dominio público marítimo-terrestre; la ampliación de la concesión a 75 años a todas aquellas viviendas construidas en la playa, etc., invitan a pensar en ello.

En Canarias, la ausencia de límites en las políticas implementadas por los principales actores políticos y económicos es la característica esencial de un modelo económico basado en el turismo de masas, en el exceso. Una estrategia que ha olvidado que se puede ganar competitividad turística impulsando la calidad paisajística, la identidad de cada isla y un sector agrícola sostenible, máxime en un territorio de reducidas dimensiones como las islas. Las declaraciones del presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, mostrando su beneplácito al proyecto de reforma de la Ley de Costas argumentando que podría permitir el uso del litoral con fines de generación de empleo (otra vez el manido e interesado mensaje de generación de empleos) no augura nada bueno para un territorio muy castigado. Sobre todo cuando han sido unas declaraciones realizadas junto a miembros de uno de los lobbys de Tenerife, el Círculo de Empresarios del Sur de Tenerife.

La evidencia sobre la existencia de unos límites físicos, ecológicos y materiales en el planeta es abrumadora pero continuamos creyendo en la expansión material y energética ilimitada, cuando es uno de los pilares fracturados del Capitalismo.

jueves, 26 de julio de 2012

Los pilares quebrados del Capitalismo; La Deuda


Lo más difícil, lo menos explicado y a la vez, lo más importante que tenemos que entender para saber en qué punto nos encontramos es que el aparentemente sólido esplendor económico de las últimas décadas estuvo sustentado absolutamente en la Deuda 


Hay una interpretación de la actual crisis (silenciada en los medios) que asegura que la explosión de la burbuja inmobiliaria se produce por el estrangulamiento de la financiación que la economía española estaba recibiendo desde el exterior (Naredo), en concreto desde la banca alemana. Un flujo de financiación que empieza a expirar cuando los bancos alemanes comienzan a temer por su excesiva vinculación a los activos tóxicos americanos que desataron la crisis de las subprime en EE.UU. (Navarro). En cuanto cesa el importante volumen de financiación externa y barata a los bancos españoles, éstos restringen el crédito a los agentes económicos provocando un parón en la actividad económica real, excesivamente apalancada para generar un volumen muy superior al que realmente necesitaba la gente de infraestructuras, servicios y productos, en todos aquellos sectores en los que la especulación ha campado a sus anchas. Un hecho que pone sobre el tapete que el enorme periodo de crecimiento que hemos vivido en los últimos 15 años no ha sido real, en tanto que se ha sustentado en el desmesurado crecimiento del sector financiero y con él el de su negocio principal, la deuda.

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Porque aunque en esta ocasión el desinfle de la burbuja inmobiliaria tuvo que ver con la obstrucción de los flujos de crédito exterior, es importante conocer que existe una vinculación física entre el crecimiento, la naturaleza y la deuda que tiende a ignorarse en las explicaciones que nos proporcionan los medios y los agentes político – económicos que dirigen el presente tinglado. Para crecer es necesario acudir al crédito, es decir, a la deuda. Es la situación que hemos dejado atrás en los años de presunto esplendor y que ha dado como resultado: el endeudamiento desmedido de los agentes privados que gracias a su gran influencia política han logrado transformar, con gran habilidad, el problema de la deuda privada en deuda pública; el deterioro del medio natural mediante la sobrecarga del territorio con promociones de viviendas de todo tipo y los consiguientes desechos que trae aparejada la actividad inmobiliaria; el agotamiento de los recursos naturales intensificando la dependencia de España respecto de sus necesidades de combustibles fósiles, agua, etc.

Una vez pinchada la burbuja inmobiliaria, el escenario actual exige pagar las ingentes cantidades que se adeudan mediante la generación de más crecimiento, lo que trae aparejado mayor presión sobre el medio natural en la medida que el crecimiento exige de la utilización y la extracción de recursos naturales que, al ser finitos, están sometidos a una restricción cuantitativa más allá de la cual será imposible el crecimiento, aunque la deuda o el crédito, denominados en valores monetarios, puedan crecer de forma infinita. Un círculo vicioso de difícil ruptura bajo las premisas capitalistas.

En el fondo, lo que se solicita a la ciudadanía desde todas las terminales mediáticas, políticas y económicas con impetuosa desesperación, es poner en marcha el complejo capitalista volviendo a restaurar los anteriores niveles de crédito, es decir de deuda. Más de lo mismo. Si los responsables de este desaguisado logran poner en marcha el artefacto capitalista bajo los mismos presupuestos que hasta ahora, estaremos trasladando a las generaciones futuras la decisión de cambiar un modelo económico ya fracturado. Además, la decisión la tendrán que tomar en peores condiciones que las que disfrutamos las generaciones actuales.

A pesar de los grandes proyectos acometidos en Canarias, la deuda autonómica (8,8% respecto al PIB) está por debajo de la deuda autonómica media (13,1%) y por tanto entre las más bajas de la economía española. Es lo que tiene ser una economía fuertemente subvencionada desde Europa. Sin embargo, no conviene olvidar que el riesgo para Canarias está en dilucidar si su economía tendrá capacidad para hacer frente a los pagos que vienen por el vencimiento de la deuda emitida, unos 521 millones de € en el segundo semestre del presente. El Presidente del Gobierno de Canarias se apresuró a negar la posibilidad de un rescate como han solicitado Valencia, Murcia o Cataluña. Resulta difícil creerle teniendo en cuenta dos factores: el contexto económico nacional, si se cierra el grifo de la financiación para España, también se cerrará para sus autonomías; y el contexto económico local, el elevado desempleo, la creciente desigualdad, el retraimiento del consumo debido a la subida del IGIC, etc, minan la capacidad de recaudación de la economía canaria de la que saldrá su capacidad de pago.

Es preciso observar, además, que Canarias presenta elevados déficit ecológicos energéticos, una capacidad de carga de su territorio casi saturada, biocapacidades reducidas y un gran consumo de recursos, lo que invita a pensar que Canarias mantiene una elevada deuda ecológica. Especialmente preocupante es la situación de las islas centrales, con grandes densidades poblacionales, grandes flujos migratorios, fórmulas de turismo residencial muy impactantes y el propio crecimiento natural de la población. Una deuda ecológica que se suma a la deuda financiera y que no será posible ignorar.

miércoles, 25 de julio de 2012

Los pilares quebrados del Capitalismo; El Trabajo

  
La capacidad de presión del empresario sobre los trabajadores ante el desolador escenario del paro, los cambios legislativos en contra de los derechos laborales y la amenaza de la deslocalización en el mercado único mundial, no deja resquicios de esperanza para un horizonte más razonable. 


En La corrosión del carácter, Richard Sennett alertaba de las alteraciones en la personalidad del trabajador provocadas por la precarización de la vida laboral. Con progresiva intensidad, desde la empresa se ha exigido al trabajador un comportamiento más ágil, adaptación a los continuos cambios así como asunción de mayor grado de riesgos. Una dinámica común en las últimas tres décadas de nuevo capitalismo que ha cambiado las relaciones laborales globales, haciéndolas más frágiles y provisionales frente a la solidez y permanencia de antaño.

Un cambio que se ha producido en el ámbito personal del trabajador pero también y con mayor intensidad sobre las instituciones que protegen el trabajo. En efecto, el debilitamiento progresivo de todos los instrumentos que defienden los intereses del ámbito laboral (congelación o reducción del salario mínimo interprofesional, la legislación contra los convenios colectivos, la eliminación de las políticas activas de empleo, las políticas fiscales regresivas, subsidios por desempleo, etc.), han perseguido una estrategia clara, provocar una redistribución de la renta favorable a los intereses del capital y por tanto contra las aspiraciones de las clases trabajadoras. Una ofensiva materializada en el desmantelamiento paulatino de todas las estructuras sociales que habían sido construidas pacientemente durante los denominados 30 años gloriosos (1945 – 75), rompiendo el pacto social vigente hasta el momento entre la clase trabajadora y las élites.

Destalle de las cifras del desempleo en Canarias durante 2010. Canarias 7
Para algunos economistas críticos este paciente desmantelamiento del marco normativo y económico que protegía al Trabajo es la base de la creciente desigualdad que no cesa de crecer en el planeta. Y es esta desigualdad la que está en la base de la crisis actual. Al disminuir las rentas del trabajo en la Renta Nacional a favor del capital, la economía productiva perdió rentabilidad y atractivo para los inversores. En consecuencia la enorme concentración de rentas del capital se orientó hacia la inversión en actividades especulativas. Un escenario claramente favorecedor del endeudamiento de grandes sectores de la economía con el consiguiente impulso de la economía financiera.

Canarias no es una excepción a estas dinámicas registradas en el Capitalismo mundial. A la escasa capacidad de generación de empleo de una economía instalada en el monocultivo productivo que proporciona el turismo de masas, incapaz de absorber la segunda mayor tasa de desempleo de España, se añaden unas instituciones políticas y económicas cómplices o excesivamente pusilánimes con la ofensiva que se detecta a nivel nacional e internacional contra el trabajo. Las escasas medidas instauradas para crear empleo estable y de calidad no han dado resultados y sus efectos prácticos, más allá de grandilocuentes discursos, dejan mucho que desear. Sus promotores políticos solo han llegado a admitir su propia inoperancia para rebajar la tasa de desempleo, lo cual no deja de ser un gesto ilustrativo de la incompetencia y mediocridad política que nos rodea. Mientras, los grandes grupos económico de las islas continúan acumulando poder e influencia en detrimento de la buena marcha general de las economías isleñas, a través de la RIC o de un REF que está pidiendo a gritos una reforma verdaderamente democrática que tenga incidencia en la economía productiva del archipiélago.

Así, mientras algunas autonomías han modulado los tipos del IRPF de cara a instaurar un sistema impositivo más progresivo y con mayor capacidad recaudatoria, al menos en el umbral del IRPF que se le permite a las autonomías, en Canarias se ha renunciado a esta opción. La recuperación de impuestos como el del patrimonio, sucesiones y donaciones, ni se plantea después de haber sido suprimidos por el tándem CC-PP. Tampoco parece que el gobierno de Canarias esté decidido a luchar de forma más intensa contra el importante fraude fiscal y la economía sumergida que se detecta en el archipiélago. El resultado es un sector público con escasa capacidad de recaudación que ha tenido que recurrir a recortes contundentes en áreas específicas del ámbito social, como la ley de dependencia, la sanidad o la educación para enjugar un déficit importante. En otros aspectos la pasividad del gobierno de Canarias es sorprendente. No han iniciado trámite judicial alguno para denunciar la posible inconstitucionalidad de los recortes decretados por el gobierno del PP. Otras comunidades como País Vasco, Navarra o Andalucía sí han sondeado esta opción.

Y todo ello ocurre cuando CC tiene como socio de gobierno al PSOE, una formación presuntamente más sensible a las demandas del trabajador pero que en la práctica ha apoyado sin contemplaciones el desmontaje de las instituciones protectoras del trabajo y del Estado del Bienestar realizadas desde el gobierno central. Una muestra palpable de la rotunda futilidad que la escasa alternancia política entre los tres grandes partidos canarios presenta por estar tierras.