domingo, 29 de septiembre de 2013

Prospecciones y nuevo paradigma energético


La actividad petrolera en Canarias no dejará ningún tipo de beneficios económicos en las islas más allá de la actividad portuaria derivada del tránsito marítimo.

No parece que la convivencia del nuevo modelo energético con el establishment vaya a ser pacífica. Y ello debe estar presente en las estrategias de cambio energético (….) El avance de un modelo sostenible depende de la correlación de fuerzas que vaya acumulando frente al viejo modo de producción.

Conviene recordar algunas ideas en tiempos en los que gratuitamente se ensalzan los supuestos beneficios de las prospecciones frente a las costas canarias. Para algunos solo es cuestión de distancia. Curiosa forma de justificar las actuaciones de la petrolera en la era de la Sociedad del Riesgo donde las catástrofes carecen de límites espaciales, temporales y hasta sociales.

Dos son las ideas a destacar, presentes en el libro de reciente publicación Qué hacemos por otra cultura energética. La primera idea tiene que ver con el origen energético de la crisis actual. Antes del descalabro del sistema financiero mundial, de los rescates de países y ciudades, de los problemas con la deuda y las primas de riesgo e incluso del incremento de las tasas de desempleo, se produjo un auge de los precios del crudo hacia el año 2004. El precio del barril de petróleo pasó de 20$ a 40$ y continuó creciendo hasta superar holgadamente los 100$ en el 2007. Dicho incremento tuvo una influencia decisiva en el alza de la tasa de inflación en Occidente. Un movimiento inflacionista que al minorar el valor de las obligaciones de cobro que poseían los principales acreedores de la economía mundial, estimuló una subida de los tipos de interés para combatirla. Esa subida de los tipos fue la responsable del desastre de las hipotecas subprime en EE.UU. en el verano 2007.

¿Por qué se produjo ese crecimiento de los precios del petróleo? Muchas son las razones del cambio de tendencia de los precios del crudo hacia el año 2004 pero todas apuntan a una mezcla explosiva entre el hundimiento de la producción en algunos de los principales campos petrolíferos del planeta, el aumento del consumo de los países emergentes como la India, Brasil o China que se tradujo en un incremento de sus necesidades de energía, las tensiones provocadas por la intervención bélica de EE.UU en Irak y Afganistán, la especulación sobre los precios de las materias primas energéticas….

Es interesante no perder de vista la componente energética de la presente crisis, demuestra la debilidad y dependencia de un sistema de relaciones económicas que descansa en la extracción y suministro de recursos fósiles que son limitados. No es la primera vez, los últimos conflictos bélicos que han ocurrido en lugares como Libia o Malí esconden una lucha por controlar las principales fuentes de extracción y suministro ante un más que probable escenario futuro de escasez de recursos fósiles.

La segunda idea a destacar está relacionada con las posibilidades de cambio que un nuevo modelo energético podría imprimir en la actual estructura productiva. Ese paradigma energético podría estar sustentado en la cultura del ahorro y un menor consumo de energía, donde la ciudadanía tuviese capacidad real de participación, decisión y control sobre la planificación energética que realizan los poderes públicos, donde las fuentes tuviesen carácter renovable y, en fin, donde se incentivara legalmente la descentralización de la energía de forma que la ciudadanía pudiera contar con su propio sistema de generación en aquellos lugares dotados de renovables. Un paradigma que rompería el que existe actualmente, basado en un oligopolio con un enorme poder de influencia económica y política, una concepción de la energía como una mercancía más y un elevado nivel de vulnerabilidad ante conflictos armados desatados en las zonas donde se asientan las mayores reservas del mundo.

El nuevo paradigma energético podría servir para reorientar el actual modelo productivo hacia nuevas actividades económicas basadas en la innovación, el conocimiento y las tecnologías limpias. Actividades que a buen seguro traerían nuevas y masivas formas de empleo y riqueza que podrán ayudar a superar el marasmo económico en el que estamos. Asimismo, podría servir de acicate para transformar ecológicamente los sectores más tradicionales de la economía.

Las prospecciones petrolíferas frente a Canarias suponen alejarnos de esa nueva cultura energética con potenciales efectos transformadores sobre el actual modelo productivo. Una nueva cultura donde las Islas podrían ser pioneras por sus condiciones naturales. Mientras continuemos en este paradigma obsoleto y superado por las circunstancias, los fenómenos de crisis que experimente la humanidad podrán tener manifestaciones económicas, financieras o sociales evidentes pero en origen seguirán siendo energéticas.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Vertidos


La portavoz parlamentaria del Partido Popular de Canarias, Australia Navarro (…) recuerda en una nota a Rivero que está "obligado" a defender, "desde el sentido común y la responsabilidad", el interés general de los canarios y no anteponer su "visión acomplejada y anticientífica" frente a las posibilidades de contar con una nueva economía productiva "capaz de crear empleo y riqueza en Canarias". 

NC propone una consulta popular sobre las prospecciones petrolíferas. 

…los tres mayores vertidos de toda la historia no se han debido a accidentes en barcos petroleros sino a accidentes en plataformas petrolíferas en alta mar.

Hagamos la siguiente conjetura: la movilización social contra las prospecciones petrolíferas en Canarias no da resultado. Supongamos, entonces, que el consorcio de compañías que quieren prospectar el subsuelo en torno al archipiélago de Canarias (Repsol, Woodside Energy Iberia y RWE DeaAG) consigue lo que desea. Imaginemos por un momento que descubren una bolsa de hidrocarburos que confirma sus previsiones más optimistas y, en consecuencia, proceden a desplegar un escuadrón de plataformas petrolíferas a 60 Km de Canarias dirigidas a explotar los yacimientos encontrados. Es más, imaginemos que como resultado de las prospecciones que la petrolera Cairn Energy comenzará a ejecutar en las próximas semanas frente a Marruecos, empiezan a escaparse de las perforaciones unos hilillos de chapapote, como de plastilina, que terminan llegando a las costas de Lanzarote y Fuerteventura ¿Cuál es el plan de contingencia que el gobierno de Canarias está preparando para prevenir un hipotético derrame de crudo? ¿Cuál es la estrategia a aplicar para minimizar el impacto ambiental en caso de accidente grave? ¿Está trabajando con algún ministerio del Gobierno central en definirlo? ¿Quizás con alguna instancia de la UE? ¿Están claros los protocolos de coordinación entre administraciones necesarios para reaccionar con garantías frente a un vertido de petróleo, o viviremos un episodio como en el verano de 2012 con los hidroaviones?. Si ocurre una catástrofe medioambiental de estas características no valdrá para combatirla la expresión ya te lo dije. Aunque le reporte réditos electorales a quien lo dijo, en este caso CC.

Sabemos de la cercanía del ministro de Industria para con los grupos pro energías fósiles. Conocemos también la mayoría absoluta del PP en el gobierno de España y sus autoritarios decretazos. Y por último hemos conocido recientemente que la UE ha aprobado una directiva que permite las extracciones de hidrocarburos en alta mar. Es decir, que la cosa está cruda para evitar las perforaciones salvo que una masiva movilización de ciudadanos independientes lo evite. Ante este escenario ¿Cuenta el gobierno con un plan B? ¿El gobierno autonómico trabaja en un escenario único de confrontación con el gobierno central o también estudia desarrollar acciones preventivas para mitigar el impacto ecológico de un potencial derrame? El Estado español, según el Art. 149.1.23 de la Constitución Española, tiene las competencias en materia de legislación básica sobre protección del medio ambiente, sin perjuicio de las facultades de las Comunidades Autónomas de establecer normas adicionales de protección. Lo que significa que la legislación básica le corresponde al Estado pero las autonomías pueden realizar un desarrollo adicional. ¿Se ha pensado, por ejemplo, en un cánon contra el vertido de hidrocarburos?

Ed Burtynsky
El Parlamento Europeo aprobó hace unos meses una directiva en la que imponía a los operadores energéticos que dispongan de capacidad financiera suficiente para asumir responsabilidades en caso de accidente. ¿Es suficiente esta directiva o peca de blanda ante la capacidad financiera de las compañías energéticas y la magnitud, muchas veces no valorable, de una catástrofe ambiental de estas características? No basta solo con tratar de endurecer la trasposición de la directiva a la normativa española, sobre todo si el Partido Popular, como viene siendo habitual, saca el rodillo a pasear en las cortes españolas. ¿No sería lógico y coherente que igual que el gobierno de Canarias se moviliza en Europa con intenso ímpetu para consolidar los derechos del archipiélago como región RUP, se movilice para exigir una Europa más sensible y solvente en términos de políticas de prevención ante eventuales vertidos de crudo? No digamos ya para introducir las energías alternativas en las Islas.

Cuando por unos y otros las prospecciones y toda la problemática del crudo se utiliza exclusivamente como ariete político contra el adversario, buscando réditos electorales, pasa lo que probablemente pasará, que el territorio canario terminará siendo el gran damnificado. En esencia, los unos y los otros, no solo presentan escasa o nula sensibilidad por el medio ambiente. Lo preocupante es su enorme cortedad de miras ante las oportunidades de cambio que podría generar, en el actual modelo productivo de este país a la deriva, un cambio en el modelo energético actual.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Sucesiones; un debate estéril para el ciudadano


Paulino lleva seis años de presidente del gobierno. Le ha tocado una época dificilísima, ha hecho todo lo posible y yo creo que debería pensar en un cambio.
   

Resulta que Ricardo Melchior, que ha estado en la presidencia del Cabildo de Tenerife durante casi tres lustros, a los que hay que sumar otros doce como vicepresidente de dicha entidad, le ha espetado a Paulino Rivero que debe abandonar la presidencia del Gobierno de Canarias. A juicio del Sr. Melchior debe dejar paso a otro en virtud de la renovación, las nuevas ilusiones y otros compromisos. El Sr. Melchior se atreve a hacer extensiva su recomendación a otros mandatarios de las islas que lleven tiempo desarrollando su labor, ya sean estos de su propio partido o de la oposición. Una recomendación extemporánea que además suena a burla; proviene de un caballero incapaz de dejar paso a otros en los cargos desempeñados en dicha institución durante más de un cuarto de siglo.

Archipiélago Machango
Debemos convenir con el Sr. Melchior que el presidente del Gobierno de Canarias debe irse pero por diferentes causas a las mencionadas. Lo debe hacer fundamentalmente porque forma parte de un gobierno que no ha ganado ninguna de las dos citas electorales a las que se ha presentado y, sobre todo, porque ha demostrado sobradamente una incompetencia total para combatir los estragos de la presente crisis. Razonando como Ricardo Melchior podríamos decir que Coalición lleva dos décadas en el gobierno de la Autonomía y ha llegado la hora de dejar paso a otros en beneficio de la renovación.

Por si fuera poco, le sucede en el cargo Carlos Alonso, una persona extraordinaria, según palabras del propio Melchior pero que como va siendo habitual en estos casos (pasó con Díaz en Andalucía, también con Botella en el Ayuntamiento de la capital y con González en la Comunidad de Madrid) no se ha sometido a ningún proceso serio de elección interna para acceder al cargo. Un mínimo de pluralidad y democracia sería aconsejable, pero esta discordancia enseña a las claras lo desviados que están los actuales partidos políticos para servir como herramientas solventes de la soberanía del pueblo y de una verdadera Democracia.

Las declaraciones del Sr. Melchior denotan una cualidad de los actuales partidos políticos que está en el centro de la presente crisis institucional. Estos se han consolidado como instituciones fuertemente jerarquizadas, opacas en su funcionamiento económico, donde la democracia interna brilla por su ausencia y donde el ascenso de las ideas renovadoras por el aparato interno de los partidos es más difícil que el de las personas que sepan tocar las teclas adecuadas; fidelidad a las cúpulas dirigentes, disciplina de partido, oportunismo, favoritismos,…. No parece que la crisis haya cambiado este modo de proceder.

Más allá del estéril y ante todo mediático debate sucesorio, puesto que lo importante no son las personas o las caras nuevas sino las políticas e ideas que definen las maquinarias de los partidos, la gran pregunta que suscitan estos elocuentes episodios es si los partidos políticos son herramientas acreditadas para superar una crisis que ha dinamitado todos los indicadores sociales, sobre todo en estas islas. ¿Pueden los grandes partidos contemporáneos resolver la crisis civilizatoria que nos atenaza cuando la dicotomía Izquierda/Derecha está obsoleta, sus programas ya no contienen grandes diferencias y ni siquiera se respetan?. Es más, el proceso de promoción interna en los partidos ¿garantiza la aparición del mejor individuo posible para luchar contra la crisis y de cuyo trabajo se derivaría la construcción de una sociedad mejor? ¿No ocurrirá lo contrario, que la actual configuración de los partidos es un salvoconducto para avalar el mantenimiento de las actuales relaciones económicas, el presente status quo institucional donde ha desaparecido el conflicto social y político, en suma, la vigente vacuidad de las estructuras partidistas para resolver problemas colectivos pero muy útiles para reproducir una gerontocracia altamente burocratizada que tantos beneficios reporta a algunos?

sábado, 7 de septiembre de 2013

Virtudes ambientales del anillo insular. Lo que faltaba

  
Pero es que además existen estudios, encargados por el mismo Cabildo de Tenerife, que afirman que la puesta en marcha del anillo insular supondría un ahorro en combustible superior a los 60 millones de euros al año. 


En el principio fue la necesidad de crear empleo. Se argumentó que las obras del cierre del anillo insular crearían un importante efecto directo e indirecto en la creación de empleo. Nunca se aportaron datos fiables y honestos de ello… Más tarde dijeron que las carreteras más allá de Los Realejos y del Aeropuerto del Sur necesitaban ser mejoradas, pero reacondicionar y mejorar no es lo mismo que ampliar las dimensiones y la capacidad de la infraestructura. Luego vino aquello de que se facilitaría la movilidad laboral de los ciudadanos de los municipios de la Isla Baja y la zona norte hacia la comarca del Sur de la isla, donde las actividades turísticas han desplazado el eje económico de Tenerife. Sin embargo, no parece que se cree empleo masivo y de calidad en el sur de la isla. Para que exista movilidad laboral es necesario que, primero, se cree empleo. También se argumentó que las obras del anillo insular en la vertiente sur de la isla permitirían unir Santiago del Teide con otras localidades en un tiempo mucho menor al actual. ¿El ingente gasto económico justifica el ahorro de unos minutos en el desplazamiento entre municipios? Y si lo justifica, ¿Por qué es necesario llegar antes?

Obras en los túneles del anillo insular. Diario de Avisos
El último argumento que hemos oído, absolutamente peregrino y basado en un supuesto estudio del Cabildo de Tenerife (institución que siempre ha estado a favor de esta infraestructura), ha sido que el anillo insular produce un beneficio ambiental porque reduce el consumo de combustible. Increíble. Y esto lo dice, sin rubor alguno, Ana Concepción, presidenta del Círculo de Empresarios del Sur de Tenerife. Ver para creer. La argumentación de la Sra. Concepción (es una manera de llamar a sus declaraciones) es tan fraudulenta que es capaz de asociar dos cosas totalmente contrarias; una infraestructura vial, consumidora de territorio y que albergará más volumen de tráfico privado, con el respeto al medio ambiente. El anillo insular, una obra construida por y para la glorificación del vehículo privado y que, sin lugar a dudas, profundizará la dependencia del petróleo en Canarias, además de incentivar los desplazamientos mediante el vehículo privado. El grado de desvergüenza alcanza cotas denunciables.

Resulta cansino que se acredite la construcción de grandes infraestructuras con el manido y obsoleto argumento de que traerá empleo y riqueza para la región. Una vez y otra también se repite el mismo razonamiento como un mantra. Los grupos que quieren hacer valer sus intereses sobre los de la ciudadanía han destruido las posibilidades de articular un diálogo serio y medianamente razonable sobre los costes económicos reales que contemplaría una gran infraestructura, los beneficios sociales que acarrearía, los impactos ambientales que supondría o quiénes serían sus beneficiarios directos. Una muestra evidente de la catadura democrática de quienes pregonan estos presuntos argumentos y de quienes les dan cobertura mediática (¿Los colectivos contrarios a esta y otras infraestructuras en las islas gozan del mismo espacio mediático que sus partidarios?). Tampoco se hacen previsiones honestas sobre el grado de uso que tendría la obra en cuestión, ni mucho menos se interpela al ciudadano de a pie sobre la conveniencia o no de esa actuación, involucrándolo en las decisiones que les afectan. Lo estamos viendo con Madrid 2020 donde la parafernalia oficial es capaz de decirnos una cosa y su contraria; ¿Cómo es posible que si el 80% de las infraestructuras ya están levantadas se genere empleo de forma masiva para sacar a España del actual atolladero?

Escuchar este tipo de declaraciones a personalidades políticas o empresarios es una demostración palpable de los tiempos que corren, donde la decencia democrática es inexistente. Tiempos absolutamente miserables donde no solo se utilizan argumentos de baja calidad para justificar acciones políticas y/o económicas con efectos devastadores para el ciudadano, no solo se utilizan toda clase de eufemismos para tergiversar y enmarañar las verdaderas intenciones de quienes los emplean, no solo se miente deliberada y descaradamente para satisfacer intereses ocultos. Además de todo eso se extrangulan otras voces o medios capaces de argumentar de forma diferente y con mayor calidad. Lamentable una vez más.

martes, 30 de julio de 2013

El turismo ya no es lo que era


Solo el turismo nos sacará de la crisis 

El turismo ya no es lo que era. El informe Impactur 2012 en Canarias, un estudio sobre el impacto económico del Turismo en las Islas que elabora anualmente Exceltur, una asociación integrada por diferentes grupos empresariales vinculados al turismo en España, dice que el PIB del sector turístico canario durante el pasado ejercicio 2012 avanzó un 0,52% respecto a 2011. Aunque el PIB turístico aún no alcanza, en valor absoluto, las cifras de pujanza económica registradas en el año 2007, y si bien observamos una ralentización en la variación interanual respecto a años anteriores (6,9% 2011 vs 2010; 2,3% 2010 vs 2011), el estudio nos indica que el 2012 es el tercer año consecutivo en el que se incrementa ese indicador sectorial. Es decir, el sector turístico canario encadena tres años de incremento en sus niveles de actividad. De este modo su aportación al conjunto de la economía canaria crece hasta el 29,6%.

Playa del Inglés. Gran Canaria.
Un crecimiento que se produce por el buen comportamiento de los dos principales mercados emisores extranjeros, en concreto, el británico y el alemán, que juntos suponen más del 50% del consumo turístico extranjero en las Islas. En esta evolución positiva también ha jugado un papel importante el consumo turístico de residentes canarios con un crecimiento del 7,5% respecto al año anterior. Todo ello ha compensado el descenso pronunciado del consumo de los turistas nacionales que, como consecuencia de la crisis, se hundió durante el 2012 un 17,5%.

Desde el punto de vista del empleo hay que señalar que durante el 2012 el sector turístico canario generó un total de 255.121 empleos lo que supone el 34,7% del empleo total de la economía canaria. Si cruzamos la evolución del PIB turístico con el comportamiento del empleo en las Islas, podemos observar el verdadero efecto que está produciendo sobre el empleo el crecimiento económico. Si bien durante los últimos tres años el indicador de actividad económica registra incrementos positivos, no se registran aumentos equivalentes significativos en el volumen de empleo en Canarias.

Al contrario, el volumen de empleo en el sector turístico tiende a mantenerse estancado alrededor de los 256.000 empleos, presentando unas tasas de variación interanual de -0,4% para 2010, de 1,6% para 2011 y de -1,4% para 2012. Es decir, los incrementos en el PIB turístico se resuelven con descensos o, en su caso, leves crecimientos en el nivel de empleo. Incluso en los años donde más crece el PIB turístico, el empleo no registra un avance relevante. Sirvan de ejemplos el año 2011 (PIB 2011 vs 2010: +6,9%. Empleo 2011 vs 2010: +1,6%) o el año 2007, previo al desencadenamiento de la crisis financiera internacional (PIB 2007 vs 2006: +2%. Empleo 2007 vs 2006: +0,4%).

Con estos datos, que no son nuevos, sorprende que desde el Gobierno de Canarias y demás agentes económicos se siga creyendo que el sector turístico, nuestro sector turístico, masivo y casi exclusivamente de sol y playa, pueda recuperar los indicadores sociales más relevantes de la actual situación socioeconómica canaria; nos referimos al nivel de desempleo, a los índices de pobreza o las tasas de desigualdad. ¿Es realista creer que nuestro sector turístico, por sí solo, tiene el potencial suficiente para situar a las Islas entre las comunidades españolas con mayor bienestar? ¿Es coherente apelar a esa idea tan extendida de que recibir más turistas será beneficioso para el archipiélago, sin tener en cuenta el deterioro ambiental que se produce en paralelo? ¿Es coherente perseguir el crecimiento continuo e indefinido del PIB del sector turístico? ¿Es beneficioso para la economía canaria mantener una dependencia tan alta de un solo sector económico sin un impulso de otras actividades que contribuyan a crear una economía diversificada? ¿La Ley de Renovación y Modernización Turística de Canarias tiene en cuenta estos comportamientos al objeto de combatirlos? Si Canarias es la primera región turística de Europa según Eurostats, ¿Cómo podemos hacer para que la riqueza generada en dicho sector revierta positivamente sobre todos los ciudadanos canarios? ¿Existe interés desde el Gobierno, las principales organizaciones empresariales del turismo canario, los sindicatos o la patronal en el reparto de esa renta?

Más que un plan contra la pobreza, que también, lo que necesita Canarias es un proyecto contra la riqueza de algunos. Una estrategia dirigida a la redistribución de la riqueza que generan algunos sectores vitales en la economía canaria como es el turismo, de forma que su fortuna se pueda repartir conforme a criterios de justicia y cohesión social. Un plan que debe ir acompañado por la limitación de los privilegios que los principales grupos empresariales turísticos gozan en la actualidad en las Islas.

viernes, 26 de julio de 2013

La otra parte contratante; grandes empresarios

  
Bárcenas viene, procesalmente hablando, de Gürtel, pero es Gürtel lo que se integra en Bárcenas y no al revés. Dicho de otro modo, Gürtel, primero en el tiempo judicial, es una manifestación del sistema de financiación del PP, que encarna Bárcenas, como encargado, más o menos leal o aprovechado, de la trama. 

Según Manuel Villoria, miembro de la Junta Directiva de Transparencia Internacional España, el problema no es la financiación pública sino "la dependencia de unas empresas que pueden coaccionar a los partidos para conseguir contratos públicos. Una connivencia que hemos visto en el Caso Bárcenas en el PP, entre otros". 

En la documentación del caso Bárcenas que ha trascendido figuran nombres de empresas y empresarios que supuestamente realizaron cuantiosas donaciones al Partido Popular. Algunos medios han detectado una correlación directa entre las aportaciones económicas al partido y las adjudicaciones de contratos o subvenciones públicas realizados por gobiernos del Partido Popular a esas mismas empresas. OHL, Sando, FCC, Sacyr, Azvi, Aldesa y otras aparecen mencionadas en esos papeles. La justicia dictaminará si esos indicios son constitutivos de delito, siempre que la dejen trabajar con independencia, claro.

El Roto
También figuran empresas canarias entre los donantes. Algunas de ellas han sido Cointe, Gestiones y Asesoramientos 3.000, Trabajos y Servicios Canarios. Además, existen empresarios canarios que han reconocido abiertamente hacer donaciones a los diferentes partidos políticos. Algunos de ellos defienden, incluso, las presuntas virtudes de un sistema de entregas económicas a partidos de carácter privado y transparente. De los evidentes conflictos de interés que subyacen con este tipo de comportamientos no hablan. ¿Por qué un individuo o corporación habría de tener interés en realizar aportaciones económicas a los partidos políticos? Obviamente porque en términos políticos y/o económicos espera obtener un rédito.

La clase política tiene una responsabilidad directa en esta crisis-estafa por dejarse manipular por quienes, en la trastienda del sistema político, maniobran para utilizarlos y orientar su actividad ejecutiva y legislativa hacia la satisfacción de sus intereses. Como garantes de la soberanía popular y porque han sido elegidos bajo un sistema democrático, su compromiso con el Bien Común debe ser incorruptible, pero la evidencia demuestra que no ha sido así y por ello se les critica. Sin embargo, no estamos viendo que a la clase empresarial, esa que tiene línea directa con La Moncloa o con los partidos políticos, se les repruebe socialmente con la misma intensidad por mantener comportamientos con indicios de ilegalidad o, en todo caso, ilegítimos.

Deberíamos preguntarnos quiénes y por qué extraña razón han logrado desviar nuestra atención sobre la responsabilidad de la gran clase empresarial en el sostenimiento de un sistema corrupto basado en la entrega de aportaciones económicas privadas y cuantiosas. Con el asunto Bárcenas, que no es más que un síntoma de un sistema de financiación de partidos disfuncional y que fomenta la corrupción, está pasando lo mismo que con la responsabilidad del sector bancario en esta debacle. Se han salvado de la quema cuando tienen una responsabilidad directa en el origen de la crisis financiera.

Esa pérdida de enfoque por parte del ciudadano, en cuanto que dirige sus críticas (cuando lo hace) únicamente sobre una parte de los responsables, es una medida del éxito de todos esos individuos y corporaciones que parapetados tras los resquicios de la ley se ocultan para corromper impunemente. Mientras se vilipendia a esas instituciones políticas garantes de la democracia, los grandes grupos empresariales de este país están quedando exonerados y liberados de sus responsabilidades. Igual que exigimos políticos limpios e incorruptibles deberíamos reclamar una clase empresarial cuyo fin no sea otro que el de crear empleo de calidad, innovar y generar un beneficio social del que se favorezca toda la comunidad. En la actualidad, y a la luz de lo que ha trascendido, parece que estos personajes han puesto todo su empeño en redirigir las decisiones políticas para facilitar la captación masiva de rentas.

Deberíamos empezar a señalar mucho más de lo que lo hacemos a todos esos empresarios y empresas que han colaborado en la degradación del sistema político y económico. Porque tan responsable es el que se deja corromper como aquél que, escudándose en una legislación laxa o insuficiente que permite la opacidad, se dedica a corromper. Igual que señalamos a las empresas que producen en condiciones laborales infrahumanas, tendríamos que comenzar a hacer lo mismo con las que financian a partidos políticos de forma nada decorosa, boicoteando el consumo de su productos, denunciando sus prácticas ilegítimas, visibilizando sus discursos contradictorios, en definitiva, a hacerles escrache. Se lo merecen porque de ese comportamiento nace nuestra desigualdad, nuestra pobreza y nuestra crisis.

lunes, 15 de julio de 2013

Donaciones, condonaciones y otros pecados sin confesar

   
Mientras estas instituciones cambian constantemente adoptando nuevas tecnologías, la información sobre cómo funcionan se mantiene en secreto. Mucho de lo que nos presentan, y que utilizamos como base para comprender el mundo, es desiformación diseñada para hacer que esas instituciones luzcan más atractivas para el mundo exterior. Por eso, sólo conociendo la comunicación interna de esas instituciones podemos entender cómo funcionan realmente. Si queremos crear un mundo más justo, si queremos que la humanidad llegue a su ptencial máximo, el primer paso es tener acceso a esa información. 

Julian Assange. Le Monde Diplomatic. Julio 2013. 

En la última reforma de la ley de financiación de partidos, la de octubre de 2012, el Partido Popular argumentó que las donaciones privadas y la condonación de deudas por parte de la banca son positivas si se realizan de forma transparente y bajo suficientes mecanismos de control. Fue la respuesta del actual partido en el gobierno a varias enmiendas a dicha reforma interpuestas por parte de UPN dirigidas a prohibir las donaciones y condonaciones de deuda. Las enmiendas no prosperaron.

Por su parte Rubalcaba, hace solo unos meses, durante el debate del Estado de la Nación, reconoció el fracaso de la normativa que regula la financiación de partidos y propuso en el Congreso elegir una comisión independiente de personas de reconocimiento general para que haga un diagnóstico de lo que pasa, para que nos propongan vías de solución y con ese informe podamos hacer la ley correspondiente. ¿No es precisamente este el cometido del Tribunal de Cuentas? Cuando Rubalcaba hablaba de elegir ¿no repara en que los partidos políticos subvierten la hipotética neutralidad de esa comisión, precisamente al elegir a sus componentes? Las mal llamadas comisiones de expertos creadas para tratar un tema determinado son de todo menos independientes. Normalmente son instrumentos al servicio del poder económico y/o político para otorgar el marchamo de la objetividad o la neutralidad a sus conclusiones. Conclusiones que luego se transforman en políticas contra el interés general de todos los ciudadanos.

Blog Voto en blanco
En el último cuarto de siglo se han redactado tres leyes que tratan de regular la financiación de partidos políticos (1987, 2007 y 2012). Todas ellas han sido insuficientes para garantizar un tratamiento transparente de las tres principales vías de financiación existentes; las subvenciones públicas, las donaciones privadas y la condonación de deudas por parte de la banca. Pero no solo ha fallado el grado de transparencia al que debe aspirar la financiación de partidos. También ha fracasado el control de esos mecanismos de captación de recursos. El Tribunal de Cuentas, el órgano encargado de fiscalizar la contabilidad de las formaciones políticas, presenta un retraso de más de 4 años en el escrutinio de las cuentas de los partidos (las infracciones por este concepto prescriben a los 4 años). Tampoco dispone de la dotación suficiente de personal para realizar sus pesquisas de forma concienzuda y solvente. Por si fuera poco, sus componentes son elegidos por el Parlamento, con lo que es tributario de las mismas entidades que deben investigar.

Estos hechos demuestran que los partidos políticos tienen poca o ninguna voluntad política para regular los mecanismos que permiten su propia financiación, más allá de los discursos buenistas y bienintencionados de todos conocidos. Es normal, se trata de un aspecto que afecta directamente a su funcionamiento económico. Por eso, esperar decisiones contundentes de los partidos políticos para clarificar su financiación es irreal. Sus incentivos para respetar el interés general se minimizan cuando la probabilidad de ganar unos comicios crece cuanto mayor sea el poderío económico de la formación para organizar campañas mediáticas y efectistas. En el mercado político de hoy día, importa más crear la ficción de que una vez alcanzado el poder la formación cumplirá lo pactado, que ejecutar las medidas recogidas en los programas políticos.

El verdadero cisma que ha provocado el Caso Bárcenas no está entre las filas del Partido Popular aún siendo muy grave lo que ha trascendido. El auténtico terremoto radica en el hecho de que confirma, sin género de dudas, los métodos fraudulentos y corruptos de los partidos políticos para captar recursos. Ya sabemos cómo se financia el Partido Popular pero ¿cómo lo hace el PSOE, cómo capta recursos Coalición Canaria, cómo lo hace Izquierda Unida? No deberíamos dejar que las intrigas en el seno del Partido Popular derivadas de las luchas de poder presentes alrededor del asunto Bárcenas nos cieguen. Eso son síntomas como dice Juan José Millás. La financiación de partidos debe aspirar a organizarse de otro modo si queremos regenerar la democracia puesto que es ahí donde reside gran parte de la connivencia entre el poder económico y el político, base de los conflictos de interés y de la corrupción en las democracias representativas. Toda reforma de la democracia debería empezar por esta cuestión. Transparencia, financiación pública o control ciudadano de las cuentas deben ser algunos de los criterios que rijan, a partir de ahora, la contabilidad de las formaciones políticas. Unas organizaciones cuyo funcionamiento es de los más opacos y oscuros de todas las que existen. Otra más de las paradojas que rodean a este sistema político que denominan democracia.

sábado, 6 de julio de 2013

Vendedores de optimismo

  
La cuestión de fondo de las proposiciones económicas no reside en el empleo de los datos estadísticos y modelos de manera errónea o intencionadamente torcida. Ambos casos, incompetencia y falseamiento, no serían posibles de partir las proposiciones de una base ética. (…) La ausencia de moral se oculta detrás de la máscara del cinismo retórico. 


Nuestros dirigentes políticos evitan un análisis honesto de la realidad porque hace mucho tiempo que no gobiernan para el común de los ciudadanos. Necesitan infundir esperanza a las mayorías, eso sí. Precisan hacer creer que se gobierna con la vista depositada en el bienestar de los ciudadanos para facilitar el sostén de esta farsa democrática. Les conviene difundir la ficción de que todos estamos navegando en el barco de la resolución de la crisis. Por eso los brotes verdes de Salgado, los rayos de esperanza de De Guindos, el estamos saliendo de la crisis de Montoro, el hay luz al final del camino de Rajoy o el Canarias avanza, Canarias ha cumplido, Canarias cumple de Paulino Rivero. Socialmente es insano que este tipo de mensajes se conviertan en norma cuando son pura mentira.

La realidad enseña que los únicos que están a bordo de ese barco son los ciudadanos de a pie. Un barco tripulado desde lejos por los políticos, pero que hoy son el trasunto de los grupos económicos que están gestionando la salida de la crisis. Aquéllos toman las decisiones en base a una agenda oculta dominada por éstos que no respeta las más estrictas normas democráticas. Ya ni siquiera se explicita en los programas electorales. Por eso proliferan tanto los mensajes optimistas. Están de moda a pesar de ser fingidos y aunque sean los mismos que los de hace cuatro años porque se está dando el toque final a la gran obra que se está construyendo desde Europa. Una sociedad basada en la austeridad para las clases menos pudientes, sin estado del bienestar, con derechos laborales y humanos degradados.

Incendios en Canarias desde el satélite Aqua. Revista Bienmesabe
Los políticos se agarran a la ocasional evolución positiva de indicadores baladí, que no tienen una incidencia directa en el bienestar diario del ciudadano, para construir todo un discurso favorecedor de los intereses más oscuros de los grupos privilegiados. Se construye así una realidad paralela al margen de la vida diaria del ciudadano con la ayuda de los medios de comunicación y un lenguaje tergiversado, dirigido para crear confusión. O mejor, se deconstruye una realidad social terrible, como muestran todos los indicadores sociales, para hacernos creer que transitamos por el sendero correcto. Para ello se utilizan informes y declaraciones presuntamente objetivas de técnicos, expertos o sabios que no son más que personajes con claros intereses particulares de clase.

¿Qué es peor, lanzar razones infundadas sobre una supuesta recuperación económica en España o en las Islas o hablar con claridad a la ciudadanía para trasladarle la crudeza de la actual situación? Lo primero es, de lejos, la opción más perniciosa porque se basa en mentiras o medias verdades y solo busca extender un optimismo desprovisto de cimientos que contribuye, además, al desprestigio de las instituciones políticas. Una estrategia que ni siquiera persigue fines electoralistas, ya no los necesitan. En las sedicentes democracias europeas de hoy en día se quitan y ponen dirigentes políticos por cuestiones técnicas presuntamente benignas y bienintencionadas para todos. Pero de las causas de esos cambios nada sabemos porque ninguna explicación se nos da. Les interesa mantenerlas ocultas.

Decirle a la ciudadanía lo que ocurre serviría para analizar las causas de la situación que vive España y Canarias y, en consecuencia, proponer una batería de soluciones que permitieran sentar las bases de la recuperación. Un análisis que, si se realiza dando voz a todos los damnificados de la presente coyuntura, posibilitaría escuchar sus carencias y necesidades. Lo que podría ayudar a la participación de estos en la configuración de una estrategia contra la crisis más rica y de mayor calidad. Esta es la esencia de la buena política que desgraciadamente tanto escasea y quieren desterrar. Nos toca hacer ese ejercicio colectivo a nosotros.